02 Diciembre 2006 Seguir en 
MEXICO DF.- En una tensa y breve ceremonia, entre gritos de apoyo de sus diputados y una rechifla de los izquierdistas, el conservador Felipe Calderón asumió ayer ante el Congreso como presidente.
En medio de un visible nerviosismo, ya que poco antes se había producido una gresca entre legisladores de una y otra fuerza, el flamante mandatario prestó juramento, se colocó él mismo la banda presidencial y tras entonar el himno nacional partió junto al mandatario saliente, Vicente Fox, por una puerta trasera del edificio.
Sólo cuatro minutos duró el acto, en medio de gritos de "Va a caer, va a caer, Felipe va a caer" de legisladores del izquierdista Partido de la Revolución Democrática (PRD, segunda fuerza parlamentaria) que levantaban sus puños en alto. Al mismo tiempo, diputados y senadores del derechista Partido Acción Nacional (PAN), de Calderón, gritaban "¡Sí, se pudo!", en alusión a que el mandatario había logrado burlar el bloqueo de la entrada principal del edificio, que durante días mantuvieron los opositores.
Calderón ingresó al Congreso por la misma puerta trasera por donde se retiró. Todo transcurrió ante la mirada incluso divertida de invitados especiales como el gobernador de California, Arnold Schwarzenegger, y el príncipe de Asturias, Felipe de Borbón.
Arenga en El Zócalo
Poco después, miles de seguidores del líder centroizquierdista Andrés Manuel López Obrador, el perdedor de las elecciones de julio, marcharon por calles de la capital. Los izquierdistas no reconocen al nuevo presidente, a quien acusan de haber cometido fraude para ganar las elecciones. Recientemente, López Obrador se declaró presidente legítimo del país, en un acto multitudinario. "Calderón es un ladrón que no merece ningún respeto", dijo ayer ante una multitud congregada en la Plaza del Zócalo, la principal de la capital, para apoyar con una movilización la resistencia de sus legisladores en el Congreso. El ex candidato perdió por 0,56 puntos las elecciones, según el escrutinio definitivo. Todas sus denuncias de fraude fueron rechazadas por la autoridad electoral. "Se impusieron con un golpe de Estado y estamos viviendo las consecuencias. Eso es lo que ha generado la inestabilidad política", dijo.
Debido al cerco policial, la marcha no pudo llegar al Auditorio Nacional, el principal centro de espectáculos del país, donde Calderón encabezó un acto ante miembros de su partido, empresarios y gobernadores después de su toma de posesión.
Las prioridades
Desde allí, en un mensaje a la nación, Calderón dijo que el diálogo no puede esperar. "Dialogaré con quien esté dispuesto a hacerlo y construiré con quien quiera construir, pero empezaré ya mismo a gobernar, porque eso no puede esperar", dijo en medio de una ovación de sus partidarios y ante la mirada satisfecha de su esposa, sentada en primera fila con sus tres hijos pequeños. Asimismo, dijo que su prioridad será atacar la inseguridad, el desempleo y la pobreza, que son percibidos por los mexicanos como sus principales problemas y donde Fox hizo ambiciosas promesas pero no logró avances notorios. Calderón aseguró que concretará su promesa de convertirse en el "presidente del empleo". (Reuter-Télam)
En medio de un visible nerviosismo, ya que poco antes se había producido una gresca entre legisladores de una y otra fuerza, el flamante mandatario prestó juramento, se colocó él mismo la banda presidencial y tras entonar el himno nacional partió junto al mandatario saliente, Vicente Fox, por una puerta trasera del edificio.
Sólo cuatro minutos duró el acto, en medio de gritos de "Va a caer, va a caer, Felipe va a caer" de legisladores del izquierdista Partido de la Revolución Democrática (PRD, segunda fuerza parlamentaria) que levantaban sus puños en alto. Al mismo tiempo, diputados y senadores del derechista Partido Acción Nacional (PAN), de Calderón, gritaban "¡Sí, se pudo!", en alusión a que el mandatario había logrado burlar el bloqueo de la entrada principal del edificio, que durante días mantuvieron los opositores.
Calderón ingresó al Congreso por la misma puerta trasera por donde se retiró. Todo transcurrió ante la mirada incluso divertida de invitados especiales como el gobernador de California, Arnold Schwarzenegger, y el príncipe de Asturias, Felipe de Borbón.
Arenga en El Zócalo
Poco después, miles de seguidores del líder centroizquierdista Andrés Manuel López Obrador, el perdedor de las elecciones de julio, marcharon por calles de la capital. Los izquierdistas no reconocen al nuevo presidente, a quien acusan de haber cometido fraude para ganar las elecciones. Recientemente, López Obrador se declaró presidente legítimo del país, en un acto multitudinario. "Calderón es un ladrón que no merece ningún respeto", dijo ayer ante una multitud congregada en la Plaza del Zócalo, la principal de la capital, para apoyar con una movilización la resistencia de sus legisladores en el Congreso. El ex candidato perdió por 0,56 puntos las elecciones, según el escrutinio definitivo. Todas sus denuncias de fraude fueron rechazadas por la autoridad electoral. "Se impusieron con un golpe de Estado y estamos viviendo las consecuencias. Eso es lo que ha generado la inestabilidad política", dijo.
Debido al cerco policial, la marcha no pudo llegar al Auditorio Nacional, el principal centro de espectáculos del país, donde Calderón encabezó un acto ante miembros de su partido, empresarios y gobernadores después de su toma de posesión.
Las prioridades
Desde allí, en un mensaje a la nación, Calderón dijo que el diálogo no puede esperar. "Dialogaré con quien esté dispuesto a hacerlo y construiré con quien quiera construir, pero empezaré ya mismo a gobernar, porque eso no puede esperar", dijo en medio de una ovación de sus partidarios y ante la mirada satisfecha de su esposa, sentada en primera fila con sus tres hijos pequeños. Asimismo, dijo que su prioridad será atacar la inseguridad, el desempleo y la pobreza, que son percibidos por los mexicanos como sus principales problemas y donde Fox hizo ambiciosas promesas pero no logró avances notorios. Calderón aseguró que concretará su promesa de convertirse en el "presidente del empleo". (Reuter-Télam)
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