En busca del poder perdido

Se multiplican los candidatos en el peronismo.

25 Septiembre 2002
Por Juan Manuel Asis

El jurismo y los antialperovichistas apostaron fuerte el lunes por la noche, pero no consiguieron que Julio Miranda diera un sí público de apoyo a la postulación a gobernador de Fernando Juri. En Alpa Puyo, el ministro de Gobierno finalmente dijo "sí quiero" a su postulación y, junto a su socio político, el bancario Carlos Cisneros; a su primo Fernando Juri Debo; al cisnerista Rodolfo Neme; al ultramirandista Enrique Romero y a Juan Carlos Ramírez, buscó una bendición que no llegó.
El jefe se mantuvo impasible y deslizó un concepto: hay que evitar los enfrentamientos que alteren la dirección del Gobierno. No fue un no para Juri, pero tampoco un sí para el senador José Alperovich. Fue una movida típica de Miranda, que tiene sus propios tiempos políticos y que aún no resuelve sus propios dilemas: apoyo a Menem o a otro candidato presidencial y avanzar en la reforma constitucional con o sin reelección.
Fernando Juri se lanzó y ganó un espacio importante en el gabinete provincial, aunque no suficiente a la hora de presionar al titular del Poder Ejecutivo para que lo señale como su delfín. En sus pretensiones para pelear contra Alperovich, Juri tiene aliados indirectos: los diputados nacionales Olijela Rivas y Alberto Herrera. Ambos quieren un peronista (no un ex radical) como candidato a gobernador (Rivas apuntala a Ricardo Maturana y Herrera sostiene que Miranda debe seguir). Es lo único que los une a estos dirigentes, ya que mantienen diferencias políticas que se dirimen en la urnas.
La cantidad de nombres que se oponen a la aspiración de Alperovich para llegar al sillón de Lucas Córdoba suma obstáculos que Miranda no puede dejar de observar, ya que algunos forman parte de su propio gabinete y otros son aliados de fuste en tiempos electorales. "Podemos ser frentistas, pero el puesto de gobernador debe ser para un peronista", arguyó Herrera en la cena del lunes.
Y los candidatos se multiplican en el PJ. El martes, Antonio Guerrero salió a la calle con un afiche que reza "preparado para gobernar", y Maturana apareció en escena con un volante que decía "el peronismo al poder" y Julio César Aráoz también juega sus fichas. Y seguramente habrá otros, los suficientes como para darle la mejor excusa a Miranda para alejarse del terreno de combate. Lo mejor es que el jefe sea prescindente de la lucha electoral interna.

Todos suman
Algunos integrantes del PE observan estos movimientos con mirada crítica. "A mí no me pidan que me defina por nadie, a nivel provincial, ni nacional; es demasiado prematuro". Palabras más, palabras menos, Alejandro Sangenis le puso calor a la noche fresca de Tafí Viejo. Alperovich no estuvo para defenderse, y nunca se sabrá si no lo invitaron porque no se encuentra en el país o si la reunión se organizó porque no podía asistir.
Lo cierto es que nadie habló por él. Sólo Guerrero ensayó una defensa con pizarrón y tiza en mano. En síntesis, sostuvo que no hay que excluir a nadie, ni a Alperovich, porque aún le puede servir al mirandismo.
Y el mirandismo pierde espacio si Miranda pierde poder. La única forma de recuperarlo es poseyendo un arma que obligue a todos a seguir reconociéndolo como el jefe. Esa arma es la reforma de la Constitución. Mientras se mantenga a flote el proyecto y se amenace con incluir la reelección, todos seguirán sometiéndose a su mando. Si ahora se cede en esa aspiración, su debilidad política crecerá en función del fortalecimiento político de los aspirantes a sucederlo.
La cena del lunes tuvo un motivo, por más que se montaran operaciones para anunciar bendiciones: hacer renacer al mirandismo a partir de tratar de mejorar la gestión de Gobierno y operar sobre la reforma de la Constitución para que el jefe siga siendo el jefe.

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