25 Septiembre 2002 Seguir en 
CONCEPCION.- Luego de una agonía de poco más de 8 días, Juan José Soberón, el hombre que manejaba el ómnibus que se desbarrancó en la cuesta de El Totoral y que causó la muerte de 47 peregrinos, falleció ayer a la madrugada.
Soberón, de 35 años, estaba internado en el hospital "San Juan Bautista" de la capital catamarqueña y nunca pudo salir del coma en el que había quedado tras el accidente. Su muerte complica un poco la investigación penal ya que la jueza María del Milagro Vega lo tenía por el momento como único acusado por el accidente.
El desafortunado conductor manejaba la unidad de la empresa "Oyola" que se desbarrancó a un precipicio de 100 metros, al parecer tras quedarse sin frenos. El chofer que lo acompañaba, José Luis Juárez, sufrió heridas de poca consideración, aunque todavía se encuentra medicado en su domicilio, por lo que aún no prestó declaración.
El sustento familiar
Soberón estaba casado con Marta Toledo; era padre de 3 niños, y vivía en una humilde vivienda del barrio Jardín de Alberdi. Allí, ayer a la tarde, fueron velados sus restos. "Mi hermano murió por pretender ganarse $15 para su familia", fue lo primero que recalcó su hermana Adriana a LA GACETA. "Todos queríamos que saliera del estado en que estaba por sus hijos y para que se defienda de todas las acusaciones que se le hicieron tras el accidente. Sólo él tenía la verdad" agregó.
Según la mujer, Juan José trabajaba con Raúl Oyola desde hace cuatro años. "Sea cual fuere la hora a la que lo buscaran, él salía a trabajar. Ese domingo salió porque le prometieron $30 para que se repartiera con Juárez.
Tenía su propio ómnibus, pero cuando sucedió la tragedia manejaba el coche de su compañero, que era más grande", comentó Adriana. "Ahora que mi hermano ya no está, seguramente todas las responsabilidades van a caer en él", advirtió. Los Soberón no ocultaron su indignación con Oyola, al considerar que tras el accidente dejó desamparada a la familia de Juan José. "Los chicos tienen 2, 6 y 9 años. Los dos mayores, Franco y Maximiliano, están con hepatitis. Los parientes de Oyola vinieron aquí un día, pero no dejaron ni un peso. Si no fuera por la colaboración de los vecinos, las criaturas no hubieran tenido ni un pedazo de pan para comer", se quejó Adriana.
"Por favor, a mi hermano no lo hundan más; hay que dejarlo descansar en paz", imploró la mujer. Varios testigos, entre ellos los hermanos Walter y Federico González, aseguraron que Soberón se quedó sin frenos y que se habría equivocado al pretender, en pleno descenso, efectuar un cambio en la marcha. Los restos del chofer serán inhumados hoy en el cementerio de Alberdi. Su deceso provocó inmenso dolor entre los vecinos del barrio Jardín. (C)
Soberón, de 35 años, estaba internado en el hospital "San Juan Bautista" de la capital catamarqueña y nunca pudo salir del coma en el que había quedado tras el accidente. Su muerte complica un poco la investigación penal ya que la jueza María del Milagro Vega lo tenía por el momento como único acusado por el accidente.
El desafortunado conductor manejaba la unidad de la empresa "Oyola" que se desbarrancó a un precipicio de 100 metros, al parecer tras quedarse sin frenos. El chofer que lo acompañaba, José Luis Juárez, sufrió heridas de poca consideración, aunque todavía se encuentra medicado en su domicilio, por lo que aún no prestó declaración.
El sustento familiar
Soberón estaba casado con Marta Toledo; era padre de 3 niños, y vivía en una humilde vivienda del barrio Jardín de Alberdi. Allí, ayer a la tarde, fueron velados sus restos. "Mi hermano murió por pretender ganarse $15 para su familia", fue lo primero que recalcó su hermana Adriana a LA GACETA. "Todos queríamos que saliera del estado en que estaba por sus hijos y para que se defienda de todas las acusaciones que se le hicieron tras el accidente. Sólo él tenía la verdad" agregó.
Según la mujer, Juan José trabajaba con Raúl Oyola desde hace cuatro años. "Sea cual fuere la hora a la que lo buscaran, él salía a trabajar. Ese domingo salió porque le prometieron $30 para que se repartiera con Juárez.
Tenía su propio ómnibus, pero cuando sucedió la tragedia manejaba el coche de su compañero, que era más grande", comentó Adriana. "Ahora que mi hermano ya no está, seguramente todas las responsabilidades van a caer en él", advirtió. Los Soberón no ocultaron su indignación con Oyola, al considerar que tras el accidente dejó desamparada a la familia de Juan José. "Los chicos tienen 2, 6 y 9 años. Los dos mayores, Franco y Maximiliano, están con hepatitis. Los parientes de Oyola vinieron aquí un día, pero no dejaron ni un peso. Si no fuera por la colaboración de los vecinos, las criaturas no hubieran tenido ni un pedazo de pan para comer", se quejó Adriana.
"Por favor, a mi hermano no lo hundan más; hay que dejarlo descansar en paz", imploró la mujer. Varios testigos, entre ellos los hermanos Walter y Federico González, aseguraron que Soberón se quedó sin frenos y que se habría equivocado al pretender, en pleno descenso, efectuar un cambio en la marcha. Los restos del chofer serán inhumados hoy en el cementerio de Alberdi. Su deceso provocó inmenso dolor entre los vecinos del barrio Jardín. (C)







