Correa encara en Ecuador la prometida revolución

El nacionalista obtuvo el 57% de los votos contra 43% de Noboa y fue declarado oficialmente presidente electo. Promesas de reestructura la deuda externa.

por cuatro años. Correa, de 43 años, asumirá a mediados de enero.  REUTER
por cuatro años. Correa, de 43 años, asumirá a mediados de enero. REUTER
29 Noviembre 2006
QUITO.- El nacionalista Rafael Correa fue declarado oficialmente presidente electo de Ecuador, tras imponerse el domingo en segunda ronda al magnate bananero Alvaro Noboa con una de las diferencias más amplias de las últimas tres décadas. Escrutado el 96% de las urnas, Correa recibía el 57% de los votos contra 43% de Noboa.
El ex ministro de Economía, de 43 años, que promete liderar una revolución política radical, asumirá en enero. Su victoria marca el giro a la izquierda del quinto productor de crudo de Sudamérica, tras sonados fracasos de los partidos tradicionales que prometieron reducir una pobreza que afecta al 60% de los 13 millones de ecuatorianos. El discurso de Correa caló hondo en la clase media, que confía en sus promesas de reestructurar la deuda externa de U$S 10.000 millones para financiar planes sociales y de reformar la Constitución con el fin de restarles poder a los partidos tradicionales.
El principal reto de Correa -un desconocido profesor universitario que llegó a ser un líder político en un año- será avanzar rápido en el cumplimiento de sus propuestas y eludir así la suerte que corrieron los últimos tres presidentes electos en las urnas: la destitución.

El deber del representante
Los planes reformistas de Correa podrían chocar con un muro, al estar el Congreso dominado por seguidores de Noboa y de otros partidos. Pero el mandatario electo dijo que los representantes del pueblo deben someterse al deseo de la ciudadanía, que se ha expresado como nunca antes. "No vamos a ceder un milímetro en nuestro objetivo, que es la Asamblea Constitu- yente", dijo. Fiel a sus principios, Correa no presentó candidatos en las legislativas de octubre. Su llegada produce una división en la región, que se debate entre la admiración al presidente de Venezuela, Hugo Chávez, y la fidelidad a EEUU. (Reuter)



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