Nadie me sabe explicar el porqué de las grandes demoras (a veces no llegan a su destino) en las cartas simples. Hasta hace pocos años, las cartas llegaban desde el exterior regularmente en 7, 10 o 12 días como máximo. Es inconcebible una mayor demora en la era moderna de los jets. Bien sabemos que 50 años atrás, las cartas Buenos Aires-Génova que enviaban nuestros padres y abuelos, no tardaban más de 17 días. Una carta enviada a Italia el 27 de mayo pasado aún no llegó; otra del 23 de julio llegó recién el 12 de setiembre 2002 luego de... 51 días. ¿Será que tenemos que olvidarnos de enviar cartas, que sono piu calde (son más cálidas) que el moderno e-mail que no todos poseen por ahora?
Piero Fossati
Salas y Valdés 1.251
S.M. de Tucumán
TARIFAS
En el marco del agravamiento de la situación económica y social, el Poder Ejecutivo provincial vetó la Ley 7.195 y dejó en total indefensión a 1,3 millón de habitantes, que verán saqueados una vez más sus ya famélicos bolsillos. Esta ley, que se adhiere a la 25.561 de Emergencia Nacional, pone coto a la permanente embestida de los monopolios dueños de las empresas privatizadas de generar súper beneficios a costa del incremento constante de las tarifas. En sus artículos, 8º, 9º y 10º, la ley nacional establece la prohibición de ajustar las tarifas en cualquier moneda y autoriza al PEN a renegociar todos los contratos. Es indudable la ilegalidad del llamado a "audiencia pública", eufemismo que lleva el propósito exclusivo de instrumentar y avalar los incrementos tarifarios. Es preciso que con la debida urgencia, la Legislatura reitere la sanción de la Ley 7.195 y que todos los organismos sociales, laborales, empresariales, culturales se pronuncien para frenar esta escalada sin fin de los monopolios.
Samuel Kaufman
San Lorenzo 935
S.M. de Tucumán
UNA MADRE
Hace unos días, la palabra de una madre quedó trunca en el largo silencio que acompañó su vida. En la simple y continua labor de su afinada palabra hizo también honor al magisterio. En sus poemas y en su prosa habló del sulky, de la feria o del lugareño cuya figura se funde con el paisaje cargado de verde. Por La Rinconada, Balderrama o Manuela Pedraza quedará su recuerdo, como aquella esperanza de vida que se quebró hace mucho, como la esperanza del pobre maltratado o como la suya, que sólo fue espera. En el postergado reconocimiento, tarde me cabe mirar sus ejemplos, su coraje o su firme entereza. Me queda reconocer el vigor sostenido de una madre dueña de un pañuelo blanco que ondulará por siempre en la triste despedida, pero no para aquellos que pretendieron caminar las huellas de un camino de gloria. Hace unos días, Simoca despidió los restos de una madre, doña Berta Notari de Soldati.
Augusto Alberto Fernández
Av. Ricardo Balbín 8
Simoca-Tucumán
LA JUSTICIA
La Justicia constituye la última esperanza de los argentinos de que no entre en su etapa final el proceso de descomposición que experimenta nuestro estado de derecho. La catástrofe que se avecina resulta evidente, sobre todo porque el Poder Judicial funciona mal: en vez de sancionar el delito, con o sin intención, lo fomenta. La Justicia está a punto de anular una valiosísima prueba de la corrupción de los poderes del Estado, milagrosamente aparecida, violando principios generales del derecho, la Constitución nacional y el Código Penal. Si ello ocurriese, quedaría de manifiesto que Tucumán ha caído inexorablemente en manos de delincuentes. Miles de millones han desaparecido de las arcas fiscales, sin que ello haya dado lugar a sanciones mayores. La insobornable conducta de algunos funcionarios judiciales ha logrado perturbar seriamente a aquellos delincuentes. Aún hay funcionarios capaces de arriesgar sus vidas y su porvenir por combatirlos en cumplimiento de su deber. Todo hace prever que hechos gravísimos están por ocurrir. Si ocurrieran, nos consolemos en la seguridad que no hay renovación y redención sin dolor, lágrimas y sangre. Muchos argentinos estamos dispuestos a jugarnos para que no nos avasallen.
José Manuel Avellaneda
San Lorenzo 562
S.M. de Tucumán
FALSEDAD
Las palabras son el mejor medio para comunicar lo que ocurre en nuestro interior. Pero a veces engañan, hacen daño... matan. Después de la tragedia de Camboriú se dijo: "nunca más"; "vamos a investigar hasta las últimas consecuencias"; "que se haga justicia para que en el futuro no vuelva a ocurrir". ¿Y? Escucho los discursos de las autoridades de turno y me da pena por ellos y por nosotros. Somos cómplices. Ellos hablan subestimando nuestra inteligencia y nosotros escuchamos con la pasividad del tonto del pueblo. Pero el tiempo hace caer las máscaras cada tanto. Como en esta nueva tragedia. Y nos descubrimos desnudos, avergonzados de tanta falsedad. Sólo me queda una palabra para calificarnos: ¡hipócritas! Pido un minuto de silencio para nosotros, porque verdaderamente estamos muertos.
Sergio G. Núñez
Alsina 660
S.M. de Tucumán
LINEA 102
Es indignante lo que ocurre casi a diario con el servicio que la línea 102 presta en la zona del "Pie del Cerro". Hay un chofer, perfectamente individualizado por la empresa, que no respeta las paradas en la calle Saavedra Lamas, entre la avenida Aconquija y el barrio Horco Molle. Inútiles son nuestras denuncias efectuadas ante los inspectores de la línea para que tomen cartas en el asunto. Hombres y mujeres de todas las edades debemos soportar la actitud de este hombre que no tiene la menor idea de cuáles son las obligaciones de un servidor público. La reglamentación indica que los vehículos deben detenerse cada 200 metros. Sin embargo, el chofer hace caso omiso a estas normas y nos deja a 200 y hasta a 300 metros de nuestras paradas. Se trata de una zona muy peligrosa para nuestra integridad física, por la oscuridad y las malezas de los numerosos baldíos que hay en el barrio Imbaud. Creemos que esta es una demostración más del nefasto desorden que afecta a nuestra sociedad. La intervención de las autoridades para poner el necesario orden a esta calamidad brilla por su ausencia.
Cristina Palacios
Beba de García
Leloir 300
Yerba Buena-Tucumán





