28 Noviembre 2006 Seguir en 
Quito.- Carente de experiencia política, salvo un breve paso por el Ministerio de Economía del actual gobierno, Rafael Correa percibió con claridad el agotamiento de los partidos políticos tradicionales y explotó con éxito esa realidad en su campaña que lo llevó a ser virtual presidente de esta inestable nación sudamericana. Ante la pregunta sobre cómo resolverá esa situación de crisis, Correa plantea convocar una Asamblea Constituyente con plenos poderes. Sin embargo, aún no está claramente definido cómo se constituirá dicha Asamblea, y si realmente podrá resolver todos los temas.
Todavía no está claro si la Asamblea, el principal postulado de Correa para su “revolución ciudadana”, se podrá realizar. La Constitución no prevé esa posibilidad, pero una consulta popular podría viabilizar la propuesta. Quizás sea este el primer gran enfrentamiento que Correa tendrá en el poder, ya que en prueba de su rechazo a las estructuras políticas tradicionales, no presentó candidatos a diputados; por lo tanto, no cuenta con apoyo en el Congreso unicameral.
Su gran reto será mantenerse cuatro años en el poder, lo que no lograron Abdalá Bucaram, Jamil Mahuad y Lucio Gutiérrez, aunque declaró que no es su interés primordial. En cambio, dijo que su objetivo es conducir a Ecuador hacia nuevos horizontes. En esa ruta deberá cumplir todas las promesas que realizó en campaña, y que lo aproximaron más al populismo que al alto grado de ideologización que mostró en sus mensajes proselitistas de primera vuelta.
Todavía no está claro si la Asamblea, el principal postulado de Correa para su “revolución ciudadana”, se podrá realizar. La Constitución no prevé esa posibilidad, pero una consulta popular podría viabilizar la propuesta. Quizás sea este el primer gran enfrentamiento que Correa tendrá en el poder, ya que en prueba de su rechazo a las estructuras políticas tradicionales, no presentó candidatos a diputados; por lo tanto, no cuenta con apoyo en el Congreso unicameral.
Su gran reto será mantenerse cuatro años en el poder, lo que no lograron Abdalá Bucaram, Jamil Mahuad y Lucio Gutiérrez, aunque declaró que no es su interés primordial. En cambio, dijo que su objetivo es conducir a Ecuador hacia nuevos horizontes. En esa ruta deberá cumplir todas las promesas que realizó en campaña, y que lo aproximaron más al populismo que al alto grado de ideologización que mostró en sus mensajes proselitistas de primera vuelta.
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