28 Noviembre 2006 Seguir en 
Buenos Aires.- El paso por Buenos Aires de Eugenio Barba, uno de los más controvertidos directores de teatro contemporáneo, dejó como saldo un intenso seminario para actores, tres espectáculos donde su concepción del teatro se trasladó de la teoría a la práctica escénica concreta y un análisis crítico de su trayectoria de cuatro décadas al frente del Odin Teatret.
A pesar de haber nacido en 1936 en Brindisi (Italia), realizó toda su carrera en Dinamarca y otros países nórdicos, donde fundó el Odin Teatret, una de las compañías más influyentes en la evolución del teatro europeo del siglo XX, a partir de cuya actividad se desarrolló el concepto de antropología teatral, muy extendido en algunos países de América Latina.
"Lo que me sigue sorprendiendo es la gran diferencia entre las ideas y la realidad concreta del oficio. Como estudiante, uno podía leer libros de Meyerhold, de Stanislavsky, y esas ideas, a la hora de estar frente a un actor y comenzar a dirigirlo, ya no eran útiles. Esto ha sido para mí una de las experiencias fundamentales para definir una de las características del Odin: el aprender, no quedarme en los conocimientos ya alcanzados. No se trata de superarlos sino de sacudirlos, de crear fallas o heridas; así, uno tiene que encontrar antídotos todo el tiempo, porque esos conocimientos se vuelven fácilmente rutina, manierismos", sostuvo el dramaturgo.
Posteriormente, Barba dijo: "en cierto tipo de teatro el actor se especializó en la interpretación de textos y se puede decir que después de los años 60, se plantearon dos maneras de hacer teatro: para el texto y con el texto. Trabajar ?para el texto? consiste en interpretarlo. Cuando un espectáculo es ?con el texto? considera a la palabra como uno de los muchos componentes que permiten crear esa realidad, pero no como el principal", añadió. (Télam)
A pesar de haber nacido en 1936 en Brindisi (Italia), realizó toda su carrera en Dinamarca y otros países nórdicos, donde fundó el Odin Teatret, una de las compañías más influyentes en la evolución del teatro europeo del siglo XX, a partir de cuya actividad se desarrolló el concepto de antropología teatral, muy extendido en algunos países de América Latina.
"Lo que me sigue sorprendiendo es la gran diferencia entre las ideas y la realidad concreta del oficio. Como estudiante, uno podía leer libros de Meyerhold, de Stanislavsky, y esas ideas, a la hora de estar frente a un actor y comenzar a dirigirlo, ya no eran útiles. Esto ha sido para mí una de las experiencias fundamentales para definir una de las características del Odin: el aprender, no quedarme en los conocimientos ya alcanzados. No se trata de superarlos sino de sacudirlos, de crear fallas o heridas; así, uno tiene que encontrar antídotos todo el tiempo, porque esos conocimientos se vuelven fácilmente rutina, manierismos", sostuvo el dramaturgo.
Posteriormente, Barba dijo: "en cierto tipo de teatro el actor se especializó en la interpretación de textos y se puede decir que después de los años 60, se plantearon dos maneras de hacer teatro: para el texto y con el texto. Trabajar ?para el texto? consiste en interpretarlo. Cuando un espectáculo es ?con el texto? considera a la palabra como uno de los muchos componentes que permiten crear esa realidad, pero no como el principal", añadió. (Télam)
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