27 Noviembre 2006 Seguir en 
Londres.- Tras el asesinato por envenenamiento del ex agente ruso Alexander Litvinenko, el gobierno británico aumentó la presión sobre el presidente ruso, Vladimir Putin, al lanzar ayer una advertencia indirecta sobre un empeoramiento de las relaciones bilaterales.
La relación con Rusia se complicó, reconoció el miembro del gabinete Peter Hain, considerado uno de los hombres de confianza del premier británico, Tony Blair. "La promesa que realizó a Rusia el presidente Putin cuando asumió el poder se ha ensombrecido con lo ocurrido posteriormente, entre otras cosas con los extremadamente oscuros asesinatos de periodistas rusos", dijo Hain, ministro para Irlanda del Norte, a la BBC.
En tanto, el ministro del Interior, John Reid, señaló a la prensa que Scotland Yard es quien debe aclarar qué ocurrió. Hasta ahora no hay ninguna prueba clara de que fue un asesinato, pero ya no se habla sólo de un caso de muerte "no explicado", sino de "sospechoso".
Según la BBC, un grupo de agentes de Londres podría trasladarse en los próximos días a Rusia. Las autoridades rusas anunciaron ayer que cooperarán con la policía británica en las investigaciones sobre el presunto asesinato. Sin embargo, en Moscú no se confirmado esta información.
Según el diario "The Times", los agentes secretos encontraron indicios claros de quese trató de un atentado ordenado por el Estado. No obstante, el crítico del régimen ruso Andrei Nekrasov, amigo del difunto ex agente Litvinenko, no cree que Putin haya ordenado el asesinato, según dijo en una entrevista con dpa.
El envenenamiento con la sustancia radiactiva polonio 210, que causó el jueves la muerte a Litvinenko, es obra de "unos servicios secretos extremadamente nacionalistas que han quedado fuera de control", afirmó Nekrasov en Londres.
Los especialistas de Scotland Yard y los servicios secretos MI5 continúan investigando los lugares que frecuentó Litvinenko y a las personas con las que se reunió el 1 de noviembre. Por el momento se han encontrado restos de polonio radiactivo, además de en su vivienda, en el hotel londinense Millenium y en el bar de sushi "Itsu", cerca de Piccadilly. Tanto el bar como cuatro salas del hotel permanecen cerradas, señaló la policía.
Se espera que la autopsia del cadáver de Litvinenko revele más detalles sobre su asesinato. No obstante, por el momento no se ha fijado ninguna fecha debido a la potencial carga radiactiva que pueda contener el cuerpo.
Mientras, Scotland Yard revisa también con peine fino el pasado del ex agente Litvinenko, que se hizo muchos enemigos a lo largo de los años, para desentrañar su misteriosa muerte.
Litvinenko abandonó su país tras haber afirmado en 1998, en una sorprendente conferencia de prensa, que le habían ordenado asesinar al millonario Boris Berezovski, a lo cual se había negado. A Berezovski, refugiado en Londres dos años más tarde, la "bestia negra de Moscú" lo tomó bajo su protección. En Londres, Litvinenko también era cercano al movimiento independentista checheno. (DPA)
La relación con Rusia se complicó, reconoció el miembro del gabinete Peter Hain, considerado uno de los hombres de confianza del premier británico, Tony Blair. "La promesa que realizó a Rusia el presidente Putin cuando asumió el poder se ha ensombrecido con lo ocurrido posteriormente, entre otras cosas con los extremadamente oscuros asesinatos de periodistas rusos", dijo Hain, ministro para Irlanda del Norte, a la BBC.
En tanto, el ministro del Interior, John Reid, señaló a la prensa que Scotland Yard es quien debe aclarar qué ocurrió. Hasta ahora no hay ninguna prueba clara de que fue un asesinato, pero ya no se habla sólo de un caso de muerte "no explicado", sino de "sospechoso".
Según la BBC, un grupo de agentes de Londres podría trasladarse en los próximos días a Rusia. Las autoridades rusas anunciaron ayer que cooperarán con la policía británica en las investigaciones sobre el presunto asesinato. Sin embargo, en Moscú no se confirmado esta información.
Según el diario "The Times", los agentes secretos encontraron indicios claros de quese trató de un atentado ordenado por el Estado. No obstante, el crítico del régimen ruso Andrei Nekrasov, amigo del difunto ex agente Litvinenko, no cree que Putin haya ordenado el asesinato, según dijo en una entrevista con dpa.
El envenenamiento con la sustancia radiactiva polonio 210, que causó el jueves la muerte a Litvinenko, es obra de "unos servicios secretos extremadamente nacionalistas que han quedado fuera de control", afirmó Nekrasov en Londres.
Los especialistas de Scotland Yard y los servicios secretos MI5 continúan investigando los lugares que frecuentó Litvinenko y a las personas con las que se reunió el 1 de noviembre. Por el momento se han encontrado restos de polonio radiactivo, además de en su vivienda, en el hotel londinense Millenium y en el bar de sushi "Itsu", cerca de Piccadilly. Tanto el bar como cuatro salas del hotel permanecen cerradas, señaló la policía.
Se espera que la autopsia del cadáver de Litvinenko revele más detalles sobre su asesinato. No obstante, por el momento no se ha fijado ninguna fecha debido a la potencial carga radiactiva que pueda contener el cuerpo.
Mientras, Scotland Yard revisa también con peine fino el pasado del ex agente Litvinenko, que se hizo muchos enemigos a lo largo de los años, para desentrañar su misteriosa muerte.
Litvinenko abandonó su país tras haber afirmado en 1998, en una sorprendente conferencia de prensa, que le habían ordenado asesinar al millonario Boris Berezovski, a lo cual se había negado. A Berezovski, refugiado en Londres dos años más tarde, la "bestia negra de Moscú" lo tomó bajo su protección. En Londres, Litvinenko también era cercano al movimiento independentista checheno. (DPA)







