25 Noviembre 2006 Seguir en 
Caracas, Venezuela.- Marcadas por una conflictividad política creciente, que ha incluido la expulsión de diplomáticos y el veto de venta de armas, las relaciones de Estados Unidos y Venezuela muestran en contraste un fructífero intercambio comercial, que alcanzaría este año los 50.000 millones de dólares.
Los gobiernos del venezolano Hugo Chávez y del estadounidense George W. Bush, mutuamente satanizados, han elevado el tono de su confrontación hasta llegar al clímax el pasado septiembre, cuando en la Asamblea General de la ONU Chávez llamó "diablo" a Bush.
Posteriormente, el canciller venezolano Nicolás Maduro fue retenido durante más de una hora por funcionarios de seguridad del aeropuerto John F. Kennedy, de Nueva York, un incidente por el cual el gobierno de Estados Unidos pidió disculpas.
A principios de 2006, el gobierno venezolano había declarado persona non grata al agregado militar de la embajada estadounidense en Caracas, el capitán de la Marina John Correa, y ordenó su salida del país al acusarlo de espía.
En reciprocidad, Washington expulsó a Jenny Figueredo, asignada a la embajada venezolana en Estados Unidos. La diplomática, recibida por parlamentarios y funcionarios que organizaron un acto público de "desagravio" en la Plaza Bolívar de Caracas, fue nombrada vicecanciller para Europa.
El internacionalista Carlos Romero dijo a la AFP que la gran preocupación de Estados Unidos es "el destino de la democracia venezolana y la injerencia de Venezuela en la región".
"Las relaciones revisten un carácter de esquizofrenia, porque ninguno quiere reconocer la identidad y acercamiento que hay entre los dos países", añadió.
El Departamento de Estado ha ido bajando cada vez más las calificaciones de Venezuela en los diversos informes que emite: en materia de respeto a los derechos humanos y de combate al narcotráfico.
Este año, Washington prohibió la venta de armas y equipos militares al país debido a la "falta de cooperación en la lucha contra el terrorismo internacional".
Sin embargo, Romero augura una etapa de mayor diálogo a partir de las elecciones del próximo 3 de diciembre, sin importar si gana Chávez, quien busca la reelección por seis años, o el candidato unitario de la oposición, Manuel Rosales.
A ello ayudaría, en opinión de Romero, el reciente triunfo de los demócratas en el Congreso de Estados Unidos, que debería ayudar a matizar la política internacional de Bush hacia Venezuela.
"Estados Unidos debe reconocer que Venezuela es un país estable, especialmente si se le compara en el área andina, y hay una fluidez de las relaciones sociales cada vez mayor en turismo, migración y desarrollo económico de la comunidad venezolana que reside en Estados Unidos", explicó.
"Creo que hay condiciones para establecer ese diálogo, independientemente de quién gane las elecciones. La actitud arrogante de ambos gobiernos y la política antiimperialista de Chávez no ha dado ganancias a ninguno de los dos", apuntó.
Así, en el terreno económico, las relaciones se robustecen y Estados Unidos figura como el primer socio comercial de Venezuela.
El intercambio comercial bilateral debe cerrar en 50.000 millones de dólares este año 2006, según la embajada de Estados Unidos, frente a los 40.000 millones del año pasado y los 18.000 millones de hace una década.
Aunque la estatal Petróleos de Venezuela (PDVSA) ha reducido algunos de los negocios que adelanta en Estados Unidos a través de la empresa Citgo, para concentrarse en las áreas de exploración y explotación, en Venezuela florecen los contratos para las empresas estadounidenses como Conoco y Chevron.
"Se producen muchos reclamos, pero en la práctica lo que vemos es una creciente inversión directa, y en materia comercial se han roto récords", señaló Romero.
En lo que va de 2006, las inversiones estadounidenses en Venezuela alcanzan a 15,4 millones de dólares, lo que representa 22% de las inversiones totales no petroleras en el país, de 75 millones de dólares, de acuerdo con la Cámara Venezolano Americana de Comercio.
La internacionalista María Teresa Romero comentó a la AFP que durante el gobierno del presidente democristiano Rafael Caldera (1994-98, previo al de Chávez) hubo "mayores fricciones comerciales", incluso con demandas de Venezuela a Estados Unidos ante la Organización Mundial del Comercio.
En contraste, durante la gestión de Chávez se superó el tema de la navegación aérea, y Venezuela fue colocada por la agencia estadounidense de seguridad aérea en la categoría número uno.
"La diferencia es que entonces no había diplomacia de micrófono", puntualizó. (AFP-NA)
Los gobiernos del venezolano Hugo Chávez y del estadounidense George W. Bush, mutuamente satanizados, han elevado el tono de su confrontación hasta llegar al clímax el pasado septiembre, cuando en la Asamblea General de la ONU Chávez llamó "diablo" a Bush.
Posteriormente, el canciller venezolano Nicolás Maduro fue retenido durante más de una hora por funcionarios de seguridad del aeropuerto John F. Kennedy, de Nueva York, un incidente por el cual el gobierno de Estados Unidos pidió disculpas.
A principios de 2006, el gobierno venezolano había declarado persona non grata al agregado militar de la embajada estadounidense en Caracas, el capitán de la Marina John Correa, y ordenó su salida del país al acusarlo de espía.
En reciprocidad, Washington expulsó a Jenny Figueredo, asignada a la embajada venezolana en Estados Unidos. La diplomática, recibida por parlamentarios y funcionarios que organizaron un acto público de "desagravio" en la Plaza Bolívar de Caracas, fue nombrada vicecanciller para Europa.
El internacionalista Carlos Romero dijo a la AFP que la gran preocupación de Estados Unidos es "el destino de la democracia venezolana y la injerencia de Venezuela en la región".
"Las relaciones revisten un carácter de esquizofrenia, porque ninguno quiere reconocer la identidad y acercamiento que hay entre los dos países", añadió.
El Departamento de Estado ha ido bajando cada vez más las calificaciones de Venezuela en los diversos informes que emite: en materia de respeto a los derechos humanos y de combate al narcotráfico.
Este año, Washington prohibió la venta de armas y equipos militares al país debido a la "falta de cooperación en la lucha contra el terrorismo internacional".
Sin embargo, Romero augura una etapa de mayor diálogo a partir de las elecciones del próximo 3 de diciembre, sin importar si gana Chávez, quien busca la reelección por seis años, o el candidato unitario de la oposición, Manuel Rosales.
A ello ayudaría, en opinión de Romero, el reciente triunfo de los demócratas en el Congreso de Estados Unidos, que debería ayudar a matizar la política internacional de Bush hacia Venezuela.
"Estados Unidos debe reconocer que Venezuela es un país estable, especialmente si se le compara en el área andina, y hay una fluidez de las relaciones sociales cada vez mayor en turismo, migración y desarrollo económico de la comunidad venezolana que reside en Estados Unidos", explicó.
"Creo que hay condiciones para establecer ese diálogo, independientemente de quién gane las elecciones. La actitud arrogante de ambos gobiernos y la política antiimperialista de Chávez no ha dado ganancias a ninguno de los dos", apuntó.
Así, en el terreno económico, las relaciones se robustecen y Estados Unidos figura como el primer socio comercial de Venezuela.
El intercambio comercial bilateral debe cerrar en 50.000 millones de dólares este año 2006, según la embajada de Estados Unidos, frente a los 40.000 millones del año pasado y los 18.000 millones de hace una década.
Aunque la estatal Petróleos de Venezuela (PDVSA) ha reducido algunos de los negocios que adelanta en Estados Unidos a través de la empresa Citgo, para concentrarse en las áreas de exploración y explotación, en Venezuela florecen los contratos para las empresas estadounidenses como Conoco y Chevron.
"Se producen muchos reclamos, pero en la práctica lo que vemos es una creciente inversión directa, y en materia comercial se han roto récords", señaló Romero.
En lo que va de 2006, las inversiones estadounidenses en Venezuela alcanzan a 15,4 millones de dólares, lo que representa 22% de las inversiones totales no petroleras en el país, de 75 millones de dólares, de acuerdo con la Cámara Venezolano Americana de Comercio.
La internacionalista María Teresa Romero comentó a la AFP que durante el gobierno del presidente democristiano Rafael Caldera (1994-98, previo al de Chávez) hubo "mayores fricciones comerciales", incluso con demandas de Venezuela a Estados Unidos ante la Organización Mundial del Comercio.
En contraste, durante la gestión de Chávez se superó el tema de la navegación aérea, y Venezuela fue colocada por la agencia estadounidense de seguridad aérea en la categoría número uno.
"La diferencia es que entonces no había diplomacia de micrófono", puntualizó. (AFP-NA)







