Aumentan los temores de una guerra civil en Irak

El Gobierno está desesperado por frenar la escalada de violencia. Aún rige un estricto toque de queda. Por Claudia Parsons - Corresponsal de Reuter.

25 Noviembre 2006
Bagdad, Irak.- Temerosos iraquíes pasaron noches sin dormir cuidando sus casas y preguntándose quién sería el próximo, luego de que hombres armados quemaron mezquitas y viviendas en un enclave sunita tras el peor ataque con bomba desde la invasión liderada por Estados Unidos.

La ciudad de siete millones de habitantes seguía bajo un estricto toque de queda por segundo día consecutivo, desde el bombardeo del jueves en el que murieron más de 200 chiítas.

El gobierno pidió calma, desesperado por frenar la escalada de violencia que surgió luego del ataque contra una mezquita chiíta en Samarra en febrero. Esta vez, muchos temen que los ataques en represalia arrastren a Irak al caos.

"Todos están tensos, todos están esperando que pase algo en cualquier momento", dijo Abu Marwah, un traductor árabe sunita de 40 años quien pasó casi toda la noche en el techo de su casa con una Kalashnikov en la mano.
El presidente, primer ministro y líderes de todos los bandos tienen previsto reunirse nuevamente el sábado para abordar el tema de la seguridad.
Cuatro mezquitas y algunas casas fueron incendiadas en la pequeña parte sunita del área principalmente chiíta de Hurriya, en el noroeste de Bagdad, dijo el viernes el viceprimer ministro sunita, Salem al-Zobaie.
Unas 32 personas fueron muertas, dijo la policía, en ataques en el área perpetrados por supuestos militantes chiítas, despreocupados por el toque de queda dispuesto tras la muerte de 202 personas en el bastión chiíta de la ciudad de Sadr.
Un testigo de los ataques del viernes en Hurriya, el profesor universitario Imad al-Din al-Hashemi, dijo que tres mujeres, tres niños y dos hombres sufrieron severas quemaduras cuando hombres armados lanzaron gasolina a sus casas e incendiaron los edificios.

Testigos y fuentes policiales también informaron enfrentamientos y ataques aéreos en Baquba, una tensa ciudad mixta al norte de Bagdad. Los testigos precisaron que militantes arrasaron la ciudad y atacaron un centro de la policía, aunque no había sido reportada ninguna muerte.

En un pueblo de la misma provincia, Diyala, una fuente de seguridad dijo que habían sido hallados los cuerpos de 21 chiítas, incluidos mujeres y niños de una familia, que fueron ejecutados en sus casas.

Eel dilema de Maliki
Aunque orgullosos de siglos de armonía y matrimonios entre musulmanes chiítas y la minoría sunita, dominante bajo el régimen de Saddam Hussein, tres años de intolerancia y derramamiento de sangre convirtieron a las comunidades de Bagdad en una mezcla de temerosos, fuertemente armados y hostiles reductos sectarios.

La Casa Blanca catalogó la fuerte violencia registrada desde el jueves de un "esfuerzo descarado para derrocar al gobierno elegido democráticamente".

El presidente estadounidense, George W. Bush, bajo presión por el tema de Irak tras la derrota republicana en las elecciones legislativas de este mes, tiene previsto reunirse el miércoles con el primer ministro chiíta, Nuri al-Maliki, en Jordania.
Pero Maliki se encuentra en un dilema.

El entorno del clérigo chiíta Moqtada al-Sadr, cuyo ejército Mehdi tiene su base de poder en la ciudad de Sadr, donde la masacre del jueves alimentó la ira contra las fuerzas estadounidenses, amenazó con irse del gobierno si Maliki se reúne con Bush.

Funcionarios cercanos a Bush indicaron que el encuentro seguía en pie. Se espera que Maliki y Bush discutan cómo otorgar a las fuerzas iraquíes más control para acelerar el retiro de los 140.000 soldados estadounidenses. (Reuter)






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