24 Noviembre 2006 Seguir en 
BAGDAD.- Una seguidilla sincronizada de atentados suicidas, acompañada por ataques con granadas de mortero, causó casi 200 muertos y unos 300 heridos en el populoso barrio chiíta de Ciudad Sader, en el este de la capital iraquí. En medio de la conmoción por el ataque más devastador desde que se inició la invasión liderada por Estados Unidos, hace más de tres años, el gobierno decretó el toque de queda por tiempo indefinido en Bagdad.
Seis coches bomba detonaron poco después de las 15 en el distrito, con un intervalo de unos 10 minutos, en mercados muy populosos. Casi al mismo tiempo, una andanada de morteros cayó sobre dos de las plazas principales de este suburbio chiíta, bastión del clérigo radical Moktada al Sader y su milicia, el “ejército Mahdi”. Ciudad Al Sader es atacada frecuentemente por extremistas sunnitas. Un denso humo negro emanaba del distrito luego de las fuertes explosiones, y las calles se veían casi cubiertas por cadáveres quemados en medio de ríos de sangre.
La réplica
Los milicianos chiítas respondieron el ataque con diez rondas de disparos de mortero contra la mezquita sunnita de Abu Hanifa, en Bagdad, que causaron un muerto, unos 15 heridos e importantes daños materiales. Otra andanada hizo impacto en la sede de la Asociación de Estudiantes Musulmanes, la organización sunnita más importante del país, aunque no causó víctimas humanas.
Más bajas estadounidenses
Desde hace un mes, tropas estadounidenses buscan en Ciudad Sader a un soldado estadounidense de origen iraquí que fue secuestrado en Bagdad. La milicia de Moktada combate contra la ocupación militar norteamericana desde hace varios meses. Asimismo, tres soldados estadounidenses fueron abatidos por insurgentes en la provincia de Anbar, en el oeste de Irak. En el norte del país, entretanto, desconocidos mataron a un político cristiano que pertenecía a un movimiento que exige la autoadministración de los cristianos en la provincia de Nínive. (DPA)
Seis coches bomba detonaron poco después de las 15 en el distrito, con un intervalo de unos 10 minutos, en mercados muy populosos. Casi al mismo tiempo, una andanada de morteros cayó sobre dos de las plazas principales de este suburbio chiíta, bastión del clérigo radical Moktada al Sader y su milicia, el “ejército Mahdi”. Ciudad Al Sader es atacada frecuentemente por extremistas sunnitas. Un denso humo negro emanaba del distrito luego de las fuertes explosiones, y las calles se veían casi cubiertas por cadáveres quemados en medio de ríos de sangre.
La réplica
Los milicianos chiítas respondieron el ataque con diez rondas de disparos de mortero contra la mezquita sunnita de Abu Hanifa, en Bagdad, que causaron un muerto, unos 15 heridos e importantes daños materiales. Otra andanada hizo impacto en la sede de la Asociación de Estudiantes Musulmanes, la organización sunnita más importante del país, aunque no causó víctimas humanas.
Más bajas estadounidenses
Desde hace un mes, tropas estadounidenses buscan en Ciudad Sader a un soldado estadounidense de origen iraquí que fue secuestrado en Bagdad. La milicia de Moktada combate contra la ocupación militar norteamericana desde hace varios meses. Asimismo, tres soldados estadounidenses fueron abatidos por insurgentes en la provincia de Anbar, en el oeste de Irak. En el norte del país, entretanto, desconocidos mataron a un político cristiano que pertenecía a un movimiento que exige la autoadministración de los cristianos en la provincia de Nínive. (DPA)







