24 Noviembre 2006 Seguir en 
PARIS.- Su aspecto bonachón y tranquilo lo ayudaron a componer a algunos de los personajes que lo llevaron a la fama. Su personificación del encargado de la cabina de proyecciones de Cinema Paradiso o del poeta chileno Pablo Neruda le dieron trascendencia mundial a la carrera del actor francés Philippe Noiret; pero sus merecimientos como actor van mucho más allá de la proyección que logró gracias a esos dos filmes.
Noiret, de 76 años, falleció ayer a causa de una prolongada enfermedad, informó su agencia de representación Artmedia. El actor había nacido el 1 de octubre de 1930 en Lille (Francia) y participó en unos 125 filmes. Era uno de los actores preferidos de su compatriota, el director Bertrand Tavernier, quien sostenía que Noiret podía interpretar brillantemente tanto a un rey como a un asesino, a un juez o a un siniestro personaje.
A pesar de que su consagración internacional se debe a su trabajo en el cine, la carrera de Philippe Noiret tuvo un importante desarrollo en el teatro, donde se inició como intérprete. El gran Jean Vilar fue su maestro en las tablas, y Agnes Varda fue quien descubrió su potencial artístico para el cine; con ella debutó ante las cámaras en "La pointe courte", pero estuvo condenado a interpretar segundos papeles, hasta que Jean-Paul Rappeneau lo eligió en 1966 como protagonista de "La vie de chateau". Un año después comenzó a disfrutar de la popularidad gracias a su participación en "Buenas noches, Alejandro", de Yves Robert. El éxito de este filme comenzó a alejarlo de los escenarios, ya que las propuestas cinematográficas se multiplicaron.
En 1973 participó del escándalo que desató en el Festival de Cannes "La gran comilona", de Marco Ferreri, y un par de años después protagonizó "La vida y nada más", de Tavernier; el filme le valió su segundo premio César, después del que había logrado en 1976 por "El viejo fusil", a las órdenes de Robert Enrico.
Su talento fue muy apreciado en Italia, donde trabajó, entre otros, con Mario Monicelli, y donde rodó en 1988 "Cinema paradiso", bajo la dirección de Giuseppe Tornatore. En 1994 logró otra de sus grandes interpretaciones: bajo la dirección de Michael Radford personificó a Neruda en "El cartero". Sobre el final de la década del 90, el actor volvió a los escenarios teatrales y alternó esa actividad con algunas apariciones en distintas producciones.
Desde 1962 estaba casado con la actriz Monique Chaumette; fue durante años uno de los rostros más populares de la interpretación francesa. Cultivó la imagen de "dandy" y de hombre de mundo; tenía un amplio sentido del humor y amaba los caballos, los zapatos caros y los cigarros. "Soy un actor querido y eso me gusta", declaró una vez. (Especial)
Noiret, de 76 años, falleció ayer a causa de una prolongada enfermedad, informó su agencia de representación Artmedia. El actor había nacido el 1 de octubre de 1930 en Lille (Francia) y participó en unos 125 filmes. Era uno de los actores preferidos de su compatriota, el director Bertrand Tavernier, quien sostenía que Noiret podía interpretar brillantemente tanto a un rey como a un asesino, a un juez o a un siniestro personaje.
A pesar de que su consagración internacional se debe a su trabajo en el cine, la carrera de Philippe Noiret tuvo un importante desarrollo en el teatro, donde se inició como intérprete. El gran Jean Vilar fue su maestro en las tablas, y Agnes Varda fue quien descubrió su potencial artístico para el cine; con ella debutó ante las cámaras en "La pointe courte", pero estuvo condenado a interpretar segundos papeles, hasta que Jean-Paul Rappeneau lo eligió en 1966 como protagonista de "La vie de chateau". Un año después comenzó a disfrutar de la popularidad gracias a su participación en "Buenas noches, Alejandro", de Yves Robert. El éxito de este filme comenzó a alejarlo de los escenarios, ya que las propuestas cinematográficas se multiplicaron.
En 1973 participó del escándalo que desató en el Festival de Cannes "La gran comilona", de Marco Ferreri, y un par de años después protagonizó "La vida y nada más", de Tavernier; el filme le valió su segundo premio César, después del que había logrado en 1976 por "El viejo fusil", a las órdenes de Robert Enrico.
Su talento fue muy apreciado en Italia, donde trabajó, entre otros, con Mario Monicelli, y donde rodó en 1988 "Cinema paradiso", bajo la dirección de Giuseppe Tornatore. En 1994 logró otra de sus grandes interpretaciones: bajo la dirección de Michael Radford personificó a Neruda en "El cartero". Sobre el final de la década del 90, el actor volvió a los escenarios teatrales y alternó esa actividad con algunas apariciones en distintas producciones.
Desde 1962 estaba casado con la actriz Monique Chaumette; fue durante años uno de los rostros más populares de la interpretación francesa. Cultivó la imagen de "dandy" y de hombre de mundo; tenía un amplio sentido del humor y amaba los caballos, los zapatos caros y los cigarros. "Soy un actor querido y eso me gusta", declaró una vez. (Especial)







