Relaciones peligrosas

Federico van Mameren

24 Septiembre 2002
Hay dos temas que perturban al gobernador de la provincia, Julio Miranda. Uno es la apertura de la investigación que se le abrirá en la Justicia por la supuesta compra de voluntades para la obtención de leyes que surge del polémico expediente por las declaraciones de Alejandra Ducca, la esposa del legislador Mariano Poliche. El juez Víctor Pérez sigue investigando propiedades y movimientos de fondos y tendría la lapicera lista para firmar el pedido de investigación. El otro tema que intranquiliza al mandatario provincial -y a Olijela Rivas también- es el estudio que está realizando el fiscal anticorrupción sobre los Aportes del Tesoro Nacional (ATN) que envió el Gobierno nacional entre 1991 y 2000 a los municipios y comunas. Mucho de ese dinero (son 106 millones de pesos) tenía un destino específico que no siempre se cumplió. La sospecha es que algunas monedas hayan terminado utilizándose para solventar campañas electorales.
El primer municipio que dio a conocer sus números es el de Famaillá. Enrique Orellana mandó sus papeles a la Justicia. Más allá de los problemas que puede traer que se compruebe que pudo haber habido malversación de fondos en el manejo de los ATN, hay intendentes que sienten que se el Poder Ejecutivo está ejerciendo una fuerte presión por las definiciones políticas. Hasta ahora hubo intendentes que adelantaron su apoyo a la precandidatura a gobernador de José Alperovich y hay mirandistas a los que no les gusta esta fidelidad al ex radical. En la mañana de ayer hubo reacciones inesperadas y no faltó el intendente que amenazó con llenar la plaza con gente del interior si siguen las presiones.

Capital complicada
En la capital, en cambio, respiran un poco más aliviados. Ya se asomaron banderas blancas en la batalla que se libraba con la Casa de Gobierno con la posible intervención. Ahora faltan las señales de austeridad. El intendente Antonio Alvarez ya bajó a 120 contratados que heredó de la gestión de Raúl Topa. Todavía faltan unos 80 más y espera que el Concejo Deliberante también reduzca un millón de pesos del presupuesto anual.
Lo más grave para Alvarez será dialogar con un gremio municipal hecho añicos. Están los que responden a Héctor Suárez; los que sólo acatan las órdenes de Luis Prina; los que sólo aceptan lo que dice el cuerpo de delegados y otros grupos más. Cada uno es fiel al sector al que pertenece, pero no respeta lo que dice el otro. Así le será muy difícil a Alvarez tener una gestión en paz.

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