23 Noviembre 2006 Seguir en 
BEIRUT.- Miles de libaneses comenzaron a despedir ayer los restos del asesinado ministro de Industria, Pierre Gemayel, en su pueblo natal de Bikfaya (centro del Líbano), donde hoy será sepultado. Gemayel, un líder cristiano maronita de 34 años, es el sexto político antisirio asesinado en casi dos años. Destacados dirigentes culparon a Damasco por su muerte y dijeron que esperan más asesinatos contra políticos que lideraron las protestas que llevaron al retiro del Ejército sirio del Líbano en 2005.
Gemayel, mano derecha del primer ministro Fuad Siniora, fue uno de los impulsores de la creación de un tribunal internacional para juzgar el asesinato del ex primer ministro Rafik Hariri, ocurrido en 2005, por el que una comisión investigativa de la ONU acusó a los servicios secretos de Siria. El martes, mientras recorría un sector de Beirut, recibió al menos seis impactos de bala en la cabeza luego de que la caravana de vehículos en la que se trasladaba fue atacada por tres desconocidos. Dos de sus guardaespaldas también murieron en el ataque.
Damasco se defiende
Siria ha negado cualquier implicación en el suceso y argumenta que el atentado va contra sus intereses, justo cuando parecía reincorporarse a la diplomacia internacional luego de restaurar sus relaciones diplomáticas con Irak. Los tres diarios oficiales sirios acusaron abiertamente a la mayoría antisiria, que ostenta el poder en Líbano, del asesinato de Gemayel, y calificaron el atentado de "salvavidas para un gobierno que perdió su legitimidad". Este mes renunciaron seis ministros chiítas simpatizantes de Siria. Analistas sirios destacaron que, sólo unas horas después del asesinato, el Consejo de Seguridad de la ONU aprobó la creación del tribunal especial para Líbano. "Rusia y Qatar hubieran podido tener reticencias al respecto si el asesinato no se hubiese producido", comentó un observador de Damasco. (Reuter)
Gemayel, mano derecha del primer ministro Fuad Siniora, fue uno de los impulsores de la creación de un tribunal internacional para juzgar el asesinato del ex primer ministro Rafik Hariri, ocurrido en 2005, por el que una comisión investigativa de la ONU acusó a los servicios secretos de Siria. El martes, mientras recorría un sector de Beirut, recibió al menos seis impactos de bala en la cabeza luego de que la caravana de vehículos en la que se trasladaba fue atacada por tres desconocidos. Dos de sus guardaespaldas también murieron en el ataque.
Damasco se defiende
Siria ha negado cualquier implicación en el suceso y argumenta que el atentado va contra sus intereses, justo cuando parecía reincorporarse a la diplomacia internacional luego de restaurar sus relaciones diplomáticas con Irak. Los tres diarios oficiales sirios acusaron abiertamente a la mayoría antisiria, que ostenta el poder en Líbano, del asesinato de Gemayel, y calificaron el atentado de "salvavidas para un gobierno que perdió su legitimidad". Este mes renunciaron seis ministros chiítas simpatizantes de Siria. Analistas sirios destacaron que, sólo unas horas después del asesinato, el Consejo de Seguridad de la ONU aprobó la creación del tribunal especial para Líbano. "Rusia y Qatar hubieran podido tener reticencias al respecto si el asesinato no se hubiese producido", comentó un observador de Damasco. (Reuter)







