23 Noviembre 2006 Seguir en 
Recorrer la exposición "Retratos Intimos" es como introducirse en un túnel del tiempo. Las escenografías pintadas de gran tamaño, y las más de 40 fotografías que se exponen en el MUNT (San Martín 1545) constituyen todo un retrato de la sociedad tucumana de antaño y, desde este punto de vista, podría decirse que se trata de una muestra sociológica.
Carlos Darío y Facundo Albornoz curaron la exposición que se inaugurará esta noche a las 20 en el MUNT. Los registros abarcan desde 1915 hasta 1998, momento en se cerró el estudio Luz y Sombra (inaugurado en 1913), de la familia Bachur, que funcionaba en Maipú al 400. Pero además, en una de las salas hay una reconstrucción de ese estudio, en el que que se puede apreciar un fondo pintado que se usaba para las fotografías de cuerpo completo y una cámara alemana (de madera y fuelle) adquirida en 1919 (aún funciona).
En la primera de las salas se exhiben retratos, principalmente de hombres, y curiosamente, algunos aparecen con sombreros y otros no. El dato no es menor, si se tiene en cuenta que el uso de éstos daba cuenta de pertenencia de una clase social acomodada. Carlos Darío Albornoz consignó que la mayoría de las fotos se hicieron con luz natural: "son muy pocas las que se tomaban con luz artificial". Fechadas en la década del 30 aparecen imágenes de mujeres, pero ya posando, "con un aire distintivo y cierto glamour, como las que se conocían de Hollywood", explicó el curador. Algunas de ellas están retocadas con color, para lo que se utilizaba acuarelas: "son los que llamamos retratos artísticos".
En la segunda sala, las fotografías y cámaras más llamativas son las que pertenecen a la técnica estereoscópica. En una mesa, se expone una cámara (marca Kodak Stereo, de 1890-1915) que posee dos objetivos: al apreciarse a través del visor se observa finalmente una única imagen compuesta. Otro dato curioso es la fotografía de muertos, costumbre que se extendió hasta la década del 50.
Albornoz cuenta que el estudio Luz y Sombra "no trabajaba mucho para la alta sociedad, sino casi específicamente para las comunidades sirio libanesa y española, sobre todo las que se asentaron en la zona de El Naranjo". "El momento de gran apogeo creo que fue entre la década del 30 y del 70. Luego irá decayendo porque los estudios comienzan a ser utilizados para las tomas de carnet, ya que la fotografía familiar en general pasa a ser realizada por los usuarios cuando se generalizan las cámaras pequeñas", concluyó.
Carlos Darío y Facundo Albornoz curaron la exposición que se inaugurará esta noche a las 20 en el MUNT. Los registros abarcan desde 1915 hasta 1998, momento en se cerró el estudio Luz y Sombra (inaugurado en 1913), de la familia Bachur, que funcionaba en Maipú al 400. Pero además, en una de las salas hay una reconstrucción de ese estudio, en el que que se puede apreciar un fondo pintado que se usaba para las fotografías de cuerpo completo y una cámara alemana (de madera y fuelle) adquirida en 1919 (aún funciona).
En la primera de las salas se exhiben retratos, principalmente de hombres, y curiosamente, algunos aparecen con sombreros y otros no. El dato no es menor, si se tiene en cuenta que el uso de éstos daba cuenta de pertenencia de una clase social acomodada. Carlos Darío Albornoz consignó que la mayoría de las fotos se hicieron con luz natural: "son muy pocas las que se tomaban con luz artificial". Fechadas en la década del 30 aparecen imágenes de mujeres, pero ya posando, "con un aire distintivo y cierto glamour, como las que se conocían de Hollywood", explicó el curador. Algunas de ellas están retocadas con color, para lo que se utilizaba acuarelas: "son los que llamamos retratos artísticos".
En la segunda sala, las fotografías y cámaras más llamativas son las que pertenecen a la técnica estereoscópica. En una mesa, se expone una cámara (marca Kodak Stereo, de 1890-1915) que posee dos objetivos: al apreciarse a través del visor se observa finalmente una única imagen compuesta. Otro dato curioso es la fotografía de muertos, costumbre que se extendió hasta la década del 50.
Albornoz cuenta que el estudio Luz y Sombra "no trabajaba mucho para la alta sociedad, sino casi específicamente para las comunidades sirio libanesa y española, sobre todo las que se asentaron en la zona de El Naranjo". "El momento de gran apogeo creo que fue entre la década del 30 y del 70. Luego irá decayendo porque los estudios comienzan a ser utilizados para las tomas de carnet, ya que la fotografía familiar en general pasa a ser realizada por los usuarios cuando se generalizan las cámaras pequeñas", concluyó.







