22 Noviembre 2006 Seguir en 
BERLIN.- Hay cosas que nunca cambian, al menos en la mesa de los Merkel. Pese a llevar un año como canciller del país más poblado de Europa, Angela Merkel sigue preparándole el desayuno a su marido, el científico Joachim Sauer, según publicó hoy el periódico "Bild".
"El desayuno que preparo para los dos sigue siendo el mismo", dijo cuando se le preguntó qué había cambiado en su vida desde que es canciller.
"En general tengo menos tiempo, pero es muy importante y a la vez muy bonito que mi marido lo entienda", añadió Merkel, que no dijo en qué consistía su desayuno.
Sauer, segundo esposo de Merkel y su ex profesor en la universidad, tuvo un bajo perfil durante el primer año de su mujer en el poder, viéndosele únicamente en grandes acontecimientos como la visita del presidente estadounidense, George W. Bush, al este de Alemania en julio.
Merkel también dijo que estaba deseando que llegara la Navidad puesto que era el único momento en que podía leer.
Conocida por su reticencia a hablar de su vida privada, cuando en una ocasión se le preguntó qué haría si tuviera tres días para hacer lo que quisiera, respondió que los pasaría poniendo en orden su departamento del centro de Berlín y acomodando su biblioteca. (Reuters)
"El desayuno que preparo para los dos sigue siendo el mismo", dijo cuando se le preguntó qué había cambiado en su vida desde que es canciller.
"En general tengo menos tiempo, pero es muy importante y a la vez muy bonito que mi marido lo entienda", añadió Merkel, que no dijo en qué consistía su desayuno.
Sauer, segundo esposo de Merkel y su ex profesor en la universidad, tuvo un bajo perfil durante el primer año de su mujer en el poder, viéndosele únicamente en grandes acontecimientos como la visita del presidente estadounidense, George W. Bush, al este de Alemania en julio.
Merkel también dijo que estaba deseando que llegara la Navidad puesto que era el único momento en que podía leer.
Conocida por su reticencia a hablar de su vida privada, cuando en una ocasión se le preguntó qué haría si tuviera tres días para hacer lo que quisiera, respondió que los pasaría poniendo en orden su departamento del centro de Berlín y acomodando su biblioteca. (Reuters)







