22 Noviembre 2006 Seguir en 
LONDRES.- El origen del envenenamiento del ex espía ruso Alexander Litvinenko, que se debate entre la vida y la muerte en Londres, podría quedar para siempre en el misterio, declaró ayer un médico que consideró improbable que haya ingerido talio, como había asegurado el toxicólogo. El doctor Amit Nathwani, que está tratando a Litvinenko en un hospital, dijo que se necesita hacer otras pruebas para determinar el origen del envenenamiento, y que se están explorando otras evidencias. No obstante, admitió que es posible que nunca se llegue a determinar la causa.
Poco antes, el toxicólogo John Henry, que también ha examinado al paciente, afirmó que el veneno utilizado podría ser talio radiactivo. “Nunca vi un caso peor que este”, dijo. Los daños en la médula ósea y en las células sanguíneas sugieren que el envenenamiento se realizó con un elemento radioactivo, sostuvo. Litvinenko también tiene dañados los sistemas nervioso y hepático, y su nivel de linfocitos es bajo. “El talio es lo menos importante; la radioactividad parece lo fundamental”, declaró. El talio es una sustancia altamente tóxica, que se utiliza a menudo como raticida.
Litvinenko ingresó en el hospital hace 11 días, con fuertes dolores estomacales. Un lavaje a tiempo impidió que muriera en ese momento, comentó un médico.
Scotland Yard investiga el caso, en el que podría estar involucrado el servicio secreto ruso, ya que Litvinenko, duro crítico del presidente Vladimir Putin, estuvo con un espía moscovita poco antes de sentir los síntomas del envenenamiento. Poco después se había reunido con el profesor italiano Mario Scaramella, pero este ya fue interrogado en Roma y se encuentra bajo protección policial en un sitio desconocido. Según los testimonios, Scaramella iba a aportarle datos sobre la muerte de una periodista rusa que investigaba Litvinenko. Según su tesis, se trató de un crimen por encargo ordenado por el gobierno ruso.
Litvinenko era un coronel del servicio secreto ruso que a partir de sus críticas al gobierno se había convertido en el peor enemigo de Putin. Se exilió con su esposa y su hija en Gran Bretaña hace seis años. Boris Berezovsky, un millonario ruso disidente, también exiliado en Londres, lo visitó ayer en el hospital. “No cabe duda de que esto fue obra de los servicios secretos rusos”, dijo. (Télam-Especial)
Poco antes, el toxicólogo John Henry, que también ha examinado al paciente, afirmó que el veneno utilizado podría ser talio radiactivo. “Nunca vi un caso peor que este”, dijo. Los daños en la médula ósea y en las células sanguíneas sugieren que el envenenamiento se realizó con un elemento radioactivo, sostuvo. Litvinenko también tiene dañados los sistemas nervioso y hepático, y su nivel de linfocitos es bajo. “El talio es lo menos importante; la radioactividad parece lo fundamental”, declaró. El talio es una sustancia altamente tóxica, que se utiliza a menudo como raticida.
Litvinenko ingresó en el hospital hace 11 días, con fuertes dolores estomacales. Un lavaje a tiempo impidió que muriera en ese momento, comentó un médico.
Scotland Yard investiga el caso, en el que podría estar involucrado el servicio secreto ruso, ya que Litvinenko, duro crítico del presidente Vladimir Putin, estuvo con un espía moscovita poco antes de sentir los síntomas del envenenamiento. Poco después se había reunido con el profesor italiano Mario Scaramella, pero este ya fue interrogado en Roma y se encuentra bajo protección policial en un sitio desconocido. Según los testimonios, Scaramella iba a aportarle datos sobre la muerte de una periodista rusa que investigaba Litvinenko. Según su tesis, se trató de un crimen por encargo ordenado por el gobierno ruso.
Litvinenko era un coronel del servicio secreto ruso que a partir de sus críticas al gobierno se había convertido en el peor enemigo de Putin. Se exilió con su esposa y su hija en Gran Bretaña hace seis años. Boris Berezovsky, un millonario ruso disidente, también exiliado en Londres, lo visitó ayer en el hospital. “No cabe duda de que esto fue obra de los servicios secretos rusos”, dijo. (Télam-Especial)







