21 Noviembre 2006 Seguir en 
Londres.- La policía antiterrorista británica se hizo cargo de la investigación del envenenamiento de un ex espía ruso crítico del presidente Vladimir Putin que pelea por su vida en un hospital de Londres.
Alexander Litvinenko, de 43 años y presuntamente envenenado con el tóxico talo, permenecía en "serias condiciones" al reanudar su segundo día consecutivo en una unidad de terapia intensiva en el Univeristy College Hospital, informó hoy el propio nosocomio.
"No está en posición de hablar con los medios y él y su familia pidieron privacidad en este momento tan difícil", dijo el hospital en un comunicado publicado en su página de internet.
Litvinenko fue internado en el hospital Barnet de Londres tras enfermar repentinamente el 1 de noviembre. La semana pasada fue trasladado al University College Hospital, donde ayer fue ingresado en una unidad de terapia intensiva.
La Policía Metropolitana británica (Scotland Yard) dijo ayer que investigaba un presunto envenenamiento en el caso de Litvinenko, quien en el pasado fue tenienete coronel del Servicio de Seguridad Federal ruso (ex KGB).
Pero Scotland Yard comunicó hoy que el caso pasó ahora a manos de su unidad antiterrorista, en una señal del alto grado de importancia dado al caso.
Cabeza calva
Rusia le retiró el pasaporte a Litvinenko luego de que el ex espía acusó a Putin de haber intentado asesinar al magnate Boris Berezovsky. Perseguido por varios países durante algunos meses, el hombre se asiló con su esposa en el Reino Unido en 2001.
Un amigo que lo ayudó a salir de Rusia dijo ayer creer que Litvinenko fue víctima de un complot del gobierno ruso, pero el Kremlin dijo que tal afirmación era un "absurdo total".
Este amigo, llamado Alexander Goldfarb, visitó ayer a Litvinenko en el hopital y dijo estar sorprendido del deterioro de salud del ex espía, quien perdió completamente el pelo y no come desde hace 20 días.
Fotos publicadas por el hospital lo mostraron en su cama recostado sobre varias almohadas y con un pijamas verde. Su cabeza calva aparece ligeramente inclinada hacia un lado y los ojos semiabiertos, y su semblante refleja debilidad y cansancio. (Télam)
Alexander Litvinenko, de 43 años y presuntamente envenenado con el tóxico talo, permenecía en "serias condiciones" al reanudar su segundo día consecutivo en una unidad de terapia intensiva en el Univeristy College Hospital, informó hoy el propio nosocomio.
"No está en posición de hablar con los medios y él y su familia pidieron privacidad en este momento tan difícil", dijo el hospital en un comunicado publicado en su página de internet.
Litvinenko fue internado en el hospital Barnet de Londres tras enfermar repentinamente el 1 de noviembre. La semana pasada fue trasladado al University College Hospital, donde ayer fue ingresado en una unidad de terapia intensiva.
La Policía Metropolitana británica (Scotland Yard) dijo ayer que investigaba un presunto envenenamiento en el caso de Litvinenko, quien en el pasado fue tenienete coronel del Servicio de Seguridad Federal ruso (ex KGB).
Pero Scotland Yard comunicó hoy que el caso pasó ahora a manos de su unidad antiterrorista, en una señal del alto grado de importancia dado al caso.
Cabeza calva
Rusia le retiró el pasaporte a Litvinenko luego de que el ex espía acusó a Putin de haber intentado asesinar al magnate Boris Berezovsky. Perseguido por varios países durante algunos meses, el hombre se asiló con su esposa en el Reino Unido en 2001.
Un amigo que lo ayudó a salir de Rusia dijo ayer creer que Litvinenko fue víctima de un complot del gobierno ruso, pero el Kremlin dijo que tal afirmación era un "absurdo total".
Este amigo, llamado Alexander Goldfarb, visitó ayer a Litvinenko en el hopital y dijo estar sorprendido del deterioro de salud del ex espía, quien perdió completamente el pelo y no come desde hace 20 días.
Fotos publicadas por el hospital lo mostraron en su cama recostado sobre varias almohadas y con un pijamas verde. Su cabeza calva aparece ligeramente inclinada hacia un lado y los ojos semiabiertos, y su semblante refleja debilidad y cansancio. (Télam)







