Atentaron contra la vida de un ex espía ruso

Una unidad especial sigue la pista de un agente secreto del Kremlin, que habría envenenado a a Litvinenko mientras tomaban té. El ex oficial investigaba el asesinato de una periodista rusa. El hecho podría derivar en una crisis entre Londres y Moscú.

GRAVES DAÑOS. Litvinenko yace en la sala de cuidados intensivos del hospital universitario de Londres, que se encuentra ahora bajo custodia. REUTER
GRAVES DAÑOS. Litvinenko yace en la sala de cuidados intensivos del hospital universitario de Londres, que se encuentra ahora bajo custodia. REUTER
21 Noviembre 2006
LONDRES.- Mientras la última película de James Bond hace furor en los cines de la capital, se desarrolla en la vida real un auténtico thriller de espionaje, en una escala que no se había visto desde la Guerra Fría. La vida de un ex espía ruso está en serio peligro y muchos apuntan al Kremlin como causante del drama.
Ocurrió un miércoles, hace tres semanas. Alrededor de las 15, dos hombres comían algo en el pequeño bar de sushi "Itsu", situado en el corazón del barrio de Soho. Uno comía algo; el otro, nada. Uno era Alexander Litvinenko, un ex espía ruso de 41 años; el otro, un contacto italiano que iba a aportarle datos sobre el asesinato de la periodista rusa Anna Politkovskaya, que investigaba excesos del Kremlin en Chechenia y fue acribillada a balazos.
El italiano, llamado Mario Scaramella, es interrogado por la Policía en Roma. No obstante, ya no es el principal sospechoso para Scotland Yard, sino otro agente ruso que estuvo con Litvinenko tomando té, antes de la cita en el Soho. La agencia de espionaje rusa FSB, heredera de la legendaria KGB que alguna vez lideró el actual presidente Vladimir Putin, está en la mira, pese a que El Kremlin negó toda implicación.

La única esperanza
En un principio, los médicos descartaron que hubiera ingerido alimentos envenenados, pero ahora están seguros de que el ex agente fue envenenado con talio, un metal pesado incoloro, inodoro e insípido. "Sólo un gramo, como una pizca de sal que se pone en la comida, ya te mata", comentó un toxicólogo. El ex espía parece un paciente con cáncer después de haber recibido una fuerte quimioterapia. Ha perdido el pelo y tiene que ser alimentado en forma artificial. Las posibilidades de que sobreviva son del 50%. Su médula ósea quedó destrozada y necesita un trasplante.
Litvinenko, ex oficial de la FSB y duro crítico de Putin, vive exiliado en Londres desde 2000, con su mujer, Marina, y su hijo. Recientemente había obtenido la nacionalidad británica. Su primer salto a los titulares fue en 1998, cuando afirmó que la FSB (que entonces dirigía Putin) había recibido la orden para matar al millonario ruso Boris Berezovsky. Después sostuvo que las explosiones de casas en Moscú (1999), que supusieron un pretexto para la segunda campaña rusa en Chechenia, fueron perpetradas por los servicios secretos. Más tarde, en un libro, aseguró que la FSB había creado una célula para asesinatos por encargo. Ahora investigaba el asesinato de Politkovskaya, ocurrido en octubre. (Télam-DPA)

Apuntes en la memoria

- La periodista Politkovskaya, de 48 años, trabajaba para un diario moscovita y había sacado a luz excesos cometidos por tropas rusas en Chechenia. En 2004, cuando fue a cubrir la masacre de niños de una escuela de Beslan, estuvo a punto de morir a raíz de una intoxicación. Para muchos había sido envenenada. También se había granjeado enemigos en la mafia y en las poderosas corporaciones. Hace un mes, su cuerpo apareció acribillado a balazos en el ascensor del edificio donde vivía.

- El poderoso Berezovsky es uno de los siete "oligarcas", como se conoce en Rusia a los poderosos, manipuladores, que por todos los medios posibles se hicieron con un porcentaje inmenso de los recursos de Rusia. Disidente del régimen ruso, vive actualmente en Gran Bretaña y se mueve en los círculos más altos del poder mundial.

- En setiembre de 1999, el estallido de una bomba de 300 kilos de TNT provocó el derrumbe de un edificio de viviendas de ocho pisos en Moscú. Murieron 100 personas y más de 150 sufrieron heridas. El gobierno culpó a la guerrilla secesionista chechena por el atentado, pero esta nunca se atribuyó el hecho.












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