24 Septiembre 2002 Seguir en 
La primera jornada del juicio contra siete policías por la muerte de un presunto delincuente se caracterizó por la ausencia de los tres principales testigos en contra de los efectivos. Uno de ellos está prófugo de la Justicia, y los otros dos no se presentaron y no dieron ninguna explicación al respecto, por lo que serían buscados por la fuerza pública.
En la madrugada del 2 de setiembre de 1996, los policías participaron en un procedimiento aparentemente irregular en el que terminó muerto Luis Francisco Mansilla. Con él estaba su cuñado Gustavo Martín Orihuel, quien fue detenido. Ambos hombres estaban acusados por el homicidio del cospelero Raúl Timo, ocurrido en junio de ese año y condenados a 11 años de prisión por el caso Timo. La misma suerte corrió Nelson Romero, quien era defendido por Cergio Morfil, ahora abogado del comisario Ramón Flores, uno de los acusados de encubrimiento.
Los acusados sostuvieron que fueron recibidos a los tiros, y que en un forcejeo entre el cabo Gustavo Raúl Salguero y Mansilla, a este se le escapó un disparo. En su primera declaración, Salguero dijo que el incidente se produjo cuando le pegó con el costado de una pistola, pero en la ampliación aseguró que fue con la punta del caño del arma.
El proyectil entró por la parte de atrás del cuello, destrozó una vértebra y atravesó el pulmón, para terminar alojado en la parte baja del abdomen.
Orihuel no se presentó ayer al juicio porque desde diciembre está prófugo. En 2006 hubiera cumplido la condena; por ese motivo había salido con permisos extramuros, pero nunca regresó al penal.
Una de las versiones
En su declaración como testigo, Orihuel afirmó que estaba escondido debajo de una cama de la casa de Coronel Zelaya y Matheu donde se refugiaban, cuando vio que Mansilla levantaba los brazos y se entregaba. También afirmó que ninguno de los dos estaba armado.Flavio Andrada y Víctor Hugo Robles, en ese entonces de 17 y 15 años, son los otros testigos que ayer no concurrieron al juicio.
Son parientes de Mansilla y denunciaron que ese día fueron sacados de su casa, sin orden de allanamiento, para que dijeran dónde estaba él y que luego permanecieron en las camionetas, sin poder ver cuando se produjo la feroz balacera. Al tribunal le llamó la atención que estos dos testigos no se presentaran, sobre todo en un juicio donde hay policías implicados, por lo que los harán buscar.
Ayer, el abogado Ricardo Vitellini, defensor del oficial Roberto Rodríguez, pidió que se rechace la incorporación de cuatro nuevos testigos (entre ellos, el ex jefe de Investigaciones, comisario Adrián de la Rosa), pero el tribunal de la Sala II, integrado por los jueces César Vera, Alberto Piedrabuena y Emilio Herrera Molina, resolvió aceptar esos testimonios.
El juicio se reanudará mañana a las 9.
En la madrugada del 2 de setiembre de 1996, los policías participaron en un procedimiento aparentemente irregular en el que terminó muerto Luis Francisco Mansilla. Con él estaba su cuñado Gustavo Martín Orihuel, quien fue detenido. Ambos hombres estaban acusados por el homicidio del cospelero Raúl Timo, ocurrido en junio de ese año y condenados a 11 años de prisión por el caso Timo. La misma suerte corrió Nelson Romero, quien era defendido por Cergio Morfil, ahora abogado del comisario Ramón Flores, uno de los acusados de encubrimiento.
Los acusados sostuvieron que fueron recibidos a los tiros, y que en un forcejeo entre el cabo Gustavo Raúl Salguero y Mansilla, a este se le escapó un disparo. En su primera declaración, Salguero dijo que el incidente se produjo cuando le pegó con el costado de una pistola, pero en la ampliación aseguró que fue con la punta del caño del arma.
El proyectil entró por la parte de atrás del cuello, destrozó una vértebra y atravesó el pulmón, para terminar alojado en la parte baja del abdomen.
Orihuel no se presentó ayer al juicio porque desde diciembre está prófugo. En 2006 hubiera cumplido la condena; por ese motivo había salido con permisos extramuros, pero nunca regresó al penal.
Una de las versiones
En su declaración como testigo, Orihuel afirmó que estaba escondido debajo de una cama de la casa de Coronel Zelaya y Matheu donde se refugiaban, cuando vio que Mansilla levantaba los brazos y se entregaba. También afirmó que ninguno de los dos estaba armado.Flavio Andrada y Víctor Hugo Robles, en ese entonces de 17 y 15 años, son los otros testigos que ayer no concurrieron al juicio.
Son parientes de Mansilla y denunciaron que ese día fueron sacados de su casa, sin orden de allanamiento, para que dijeran dónde estaba él y que luego permanecieron en las camionetas, sin poder ver cuando se produjo la feroz balacera. Al tribunal le llamó la atención que estos dos testigos no se presentaran, sobre todo en un juicio donde hay policías implicados, por lo que los harán buscar.
Ayer, el abogado Ricardo Vitellini, defensor del oficial Roberto Rodríguez, pidió que se rechace la incorporación de cuatro nuevos testigos (entre ellos, el ex jefe de Investigaciones, comisario Adrián de la Rosa), pero el tribunal de la Sala II, integrado por los jueces César Vera, Alberto Piedrabuena y Emilio Herrera Molina, resolvió aceptar esos testimonios.
El juicio se reanudará mañana a las 9.







