20 Noviembre 2006 Seguir en 
ROMA.- Menos conocido pero igual de lucrativo que el tráfico de drogas, el tratamiento de desechos industriales se convirtió en una enorme fuente de ingresos para las mafias italianas y en una bomba de relojería para el medio ambiente.
“Las mafias comenzaron a introducirse en el terreno de los desechos industriales a mediados de los 80, pero la gran escalada tuvo lugar en los 90”, explicó Raffaele del Giudice, responsable de la asociación ecologista Legambiente, que participó el fin de semana en Roma en los denominados estados generales antimafia, que reúnen a organizaciones de la sociedad civil.
“Hoy, una organización como la Camorra (mafia napolitana) es capaz de proporcionar servicios para la eliminación de desechos industriales, evidentemente a precios mucho más bajos que el sector legal”, explicó Del Giudice, que estimó en 2.500 millones de euros anuales la cifra de ese negocio.
Las investigaciones estatales muestran con frecuencia el mismo perfil: empresas que producen desechos y buscan bajar sus costos, transportistas pagados por las mafias y un lugar poco controlado para hacer desaparecer los residuos.
La alerta sobre esta nueva actividad mafiosa se disparó en la reunión de Roma, donde se proyectaron videos que muestran a camiones vertiendo lodos tóxicos en campos agrícolas, canteras utilizadas como vertederos incontrolados o incendios a cielo abierto de montañas de desechos.
Es en el sur del país, sobre todo en la región de Nápoles, los desechos de la metalurgia, la siderurgia o las depuradoras son enterrados, quemados y aveces mezclados con abonos, lo que agrava el riesgo de contaminación del suelo.
“Los criminales tienen mucha imaginación: una de sus últimas técnicas es amontonar centenares de neumáticos en una fosa, verter residuos químicos o petrolíferos y prenderles fuego para borrar cualquier huella”, explicó Del Giudice.
En 2003 hubo que sacrificar en Caserte, cerca de Nápoles, 6.000 búfalas, ya que su leche, que se usa para fabricar mozzarella, contenía “tasas de dioxinas 10 veces superiores a los parámetros europeos”, se recordó en la reunión. (AFP)
“Las mafias comenzaron a introducirse en el terreno de los desechos industriales a mediados de los 80, pero la gran escalada tuvo lugar en los 90”, explicó Raffaele del Giudice, responsable de la asociación ecologista Legambiente, que participó el fin de semana en Roma en los denominados estados generales antimafia, que reúnen a organizaciones de la sociedad civil.
“Hoy, una organización como la Camorra (mafia napolitana) es capaz de proporcionar servicios para la eliminación de desechos industriales, evidentemente a precios mucho más bajos que el sector legal”, explicó Del Giudice, que estimó en 2.500 millones de euros anuales la cifra de ese negocio.
Las investigaciones estatales muestran con frecuencia el mismo perfil: empresas que producen desechos y buscan bajar sus costos, transportistas pagados por las mafias y un lugar poco controlado para hacer desaparecer los residuos.
La alerta sobre esta nueva actividad mafiosa se disparó en la reunión de Roma, donde se proyectaron videos que muestran a camiones vertiendo lodos tóxicos en campos agrícolas, canteras utilizadas como vertederos incontrolados o incendios a cielo abierto de montañas de desechos.
Es en el sur del país, sobre todo en la región de Nápoles, los desechos de la metalurgia, la siderurgia o las depuradoras son enterrados, quemados y aveces mezclados con abonos, lo que agrava el riesgo de contaminación del suelo.
“Los criminales tienen mucha imaginación: una de sus últimas técnicas es amontonar centenares de neumáticos en una fosa, verter residuos químicos o petrolíferos y prenderles fuego para borrar cualquier huella”, explicó Del Giudice.
En 2003 hubo que sacrificar en Caserte, cerca de Nápoles, 6.000 búfalas, ya que su leche, que se usa para fabricar mozzarella, contenía “tasas de dioxinas 10 veces superiores a los parámetros europeos”, se recordó en la reunión. (AFP)







