20 Noviembre 2006 Seguir en 
BAGDAD.- Más de 50 personas perdieron la vida ayer en Irak en varios atentados, uno de los cuales mató a 22 obreros en la ciudad chiíta de Hilla, al sur de Bagdad, poco antes de la llegada del ministro de Relaciones Exteriores de Siria, país acusado de apoyar a la insurrección. Además, el viceministro iraquí de Sanidad, Amar Al-Safar, fue secuestrado en Bagdad por un grupo de hombres armados, anunció una fuente de seguridad.
El viceministro es chiíta, así como su ministro, Ali al Chemmari, partidario del dirigente chiíta radical Moqtada Sadr.
Por la mañana, un suicida hizo explotar su coche en medio de un grupo de obreros de la construcción, en el centro de Hilla. Murieron 22 muertos personas y 44 resultaron heridas, según el último parte hospitalario.
“El kamikaze se presentó ante los hombres congregados, indicando que necesitaba mano de obra. Decenas de obreros se acercaron al coche, que explotó súbitamente”, explicó Haidar Ali, un testigo de 25 años.
En Bagdad, al menos 10 personas murieron y otras 45 fueron heridas en tres explosiones de coche bomba en la estación de autobuses Al Meshtel, en un barrio de mayoría chiíta.
La violencia religiosa sacude Irak desde la destrucción, en febrero de este año, de un mausoleo chiíta en Samarra, una ciudad sunnita situada al norte de Bagdad.
Los atentados contra los chiítas coincidieron con la llegada a Bagdad del ministro sirio de Relaciones Exteriores, Walid Muallem, en la primera visita de un jefe diplomático sirio desde el derrocamiento del ex presidente Saddam Hussein, en abril de 2003.
Muallem instó, junto con su homólogo iraquí, Hoshyar Zebari, a una normalización de las relaciones entre Irak y Siria, aunque ninguno de los dos mencionó la reanudación de las relaciones diplomáticas, interrumpidas en1980.
El ministro sirio también mostró su apoyo al gobierno nacido de las elecciones iraquíes, y afirmó que está dispuesto a proporcionar toda la ayuda posible para que Irak mantenga su unidad. (AFP)
El viceministro es chiíta, así como su ministro, Ali al Chemmari, partidario del dirigente chiíta radical Moqtada Sadr.
Por la mañana, un suicida hizo explotar su coche en medio de un grupo de obreros de la construcción, en el centro de Hilla. Murieron 22 muertos personas y 44 resultaron heridas, según el último parte hospitalario.
“El kamikaze se presentó ante los hombres congregados, indicando que necesitaba mano de obra. Decenas de obreros se acercaron al coche, que explotó súbitamente”, explicó Haidar Ali, un testigo de 25 años.
En Bagdad, al menos 10 personas murieron y otras 45 fueron heridas en tres explosiones de coche bomba en la estación de autobuses Al Meshtel, en un barrio de mayoría chiíta.
La violencia religiosa sacude Irak desde la destrucción, en febrero de este año, de un mausoleo chiíta en Samarra, una ciudad sunnita situada al norte de Bagdad.
Los atentados contra los chiítas coincidieron con la llegada a Bagdad del ministro sirio de Relaciones Exteriores, Walid Muallem, en la primera visita de un jefe diplomático sirio desde el derrocamiento del ex presidente Saddam Hussein, en abril de 2003.
Muallem instó, junto con su homólogo iraquí, Hoshyar Zebari, a una normalización de las relaciones entre Irak y Siria, aunque ninguno de los dos mencionó la reanudación de las relaciones diplomáticas, interrumpidas en1980.
El ministro sirio también mostró su apoyo al gobierno nacido de las elecciones iraquíes, y afirmó que está dispuesto a proporcionar toda la ayuda posible para que Irak mantenga su unidad. (AFP)







