CARTAS DE LECTORES

24 Septiembre 2002
EL BIBLIOTECARIO
El bibliotecario es una persona que siempre está dispuesta a darnos una correcta información. El amor que este ponga en su cometido, el amor al semejante o al lector, al que hay que abrirle las puertas y ventanas del mundo a través de los libros, lo lleva a cumplir un rol muy importante dentro de la cultura. El lector o el usuario es la razón de ser de una biblioteca; entonces hacia el lector tiene que estar dirigida toda la atención y organización técnica. El bibliotecario debe desterrar de su léxico las voces como: imposible, no sé, no se puede, no existe, se ha perdido. El mismo será un instrumento útil para dar vitalidad y energía al progreso de un programa educativo en acción. Mi reconocimiento profundo y mis saludos en su día que acaba de celebrarse.

María Luisa Gómez
Mate de Luna 3.177
S.M. de Tucumán


TRAGEDIA
Mucha impotencia me causó la tragedia de Concepción. Creo que los argentinos somos responsables de lo que nos pasa. Porque nadie nos gana a la hora de la picardía, y nos creemos astutos por lograr evadir las normas. Sólo basta con salir en auto por la ciudad para ver que las reglas, evidentemente, no fueron creadas para nosotros. Sólo basta el dinero para que todo se vuelva legítimo, hasta aquello que involucra vidas inocentes como la de los niños que viajaban en aquel improvisado colectivo. Y ahora se harán controles intensivos por un tiempo, se buscarán responsables y, en el mejor de los casos, se adjudicarán las culpas. Pero eso no bastará, porque la solución está más allá, en cada uno de nosotros. Que Dios ampare a las víctimas.

Norma Nelegatti
ynelegatti@hotmail.com


DESARRAIGO
Desde principio de año asistimos a un indignante festival del que sólo participan unos pocos. Esos pocos son los que se mantienen al margen de todos los problemas y las realidades por los que transita el país. Esos pocos, que fueron elegidos por el pueblo para su beneficio y no para su detrimento, otra vez nos muestran su faceta que, lamentablemente, más conocemos: la hipocresía, la inmoralidad, la insensibilidad y la ignorancia ante los pedidos de la gente. Nuestros senadores, que "oficialmente" cobran $ 5.941 por mes, cifra descabellada respecto de la actividad que realizan, se han agregado un plus de $ 1.200 por el desarraigo que argumentan sufrir. Desarraigo entre comillas porque es de público conocimiento que cuentan con una indeterminada cantidad de pasajes pagados por el Gobierno para que los usen cuando ellos lo crean necesario. Esto me llevó a pensar que otros sectores, como los maestros y los jubilados, también podrían recibir un plus por desarraigo. Desarraigo de su dignidad, desarraigo de sus aportes, desarraigo del reconocimiento y del respeto que sufren a diario.

María Elisa Aráoz
eliaraoz@hotmail.com


EL CONTROL DIRECTO
Si queremos salir adelante como sociedad organizada, primero es necesario reconocer que "ni aun lo peor del criminal nos es extraño" y dejar de andar con rodeos, hipocresías o palabritas lindas que no significan nada. Usar términos bonitos que convenzan a la gente no es hacer política; es politiquería. La transparencia verdadera es la que surge del control directo de la ciudadanía. El poder es absolutista; debe ser descentralizado, corto y controlado, no eternizarse como muchos pretenden. Reducir el Estado no es solución. Debe hacerse controlable y representativo, con participación de las minorías. Eso es democracia. No se resuelve con "caritas" nuevas ni con palabritas lindas. La corrupción y el mal gobierno no surgen sólo por políticos sin valores, sino porque se les permite que se apropien del poder en su beneficio. Debemos hacernos cargo de que con nuestro voto y sin ningún control, les facilitamos todo, con fueros intocables y privilegios inmorales. Por cuatro años, les brindamos impunidad para que hagan lo que quieran. Es eso lo que hay que cambiar y deberemos hacernos cargo.

Javier Astigarraga
astigarr@infovia.com.ar


ARREGLOS AMISTOSOS
En mi ultima visita a Banda del Río Salí, me paré de casualidad en la esquina de Sargento Cabral y avenida Díaz. En un breve tiempo pude observar la acción casi delictiva de tres agentes municipales apostados en el lugar. Sólo había uno visible. La infracción de un pesado camión o de un desprevenido turista era motivo para que el agente municipal, con un silbato, detuviera al infortunado conductor. Rápidamente los otros dos, que habían permanecido ocultos en lugares estratégicos, hacían su aparición, dando inicio a una macabra danza de amenazas de secuestro, pagos de multas prohibitivas, pero que todo se podría solucionar con un arreglo amistoso. De ese modo la víctima podía continuar su camino. Ningún país se construye a la sombra de la corrupción. Hoy la Argentina está tomando su propia medicina.

Daniel Quintana
daquintana@arnet.com.ar


UN PEDIDO
Quisiera hacer un llamado a la clase política dirigente de este país para que tome conciencia del porqué de la exigencia popular que reclama "que se vayan todos". Este pedido es motivado por el hecho de que ya tuvieron la oportunidad de hacer algo por nosotros y no lo hicieron; ya demostraron que están incapacitados para dirigir nuestro destino como ciudadanos; ya demostraron que por acción o inacción pusieron a este país en la peor de las crisis de su historia. Señores políticos, por favor, den un paso al costado, déjennos solos para que podamos elegir a verdaderos patriotas que gobiernen con capacidad, honestidad, humanidad, solidaridad y sentido común. No queremos más verlos como corporación manejar nuestras vidas, nuestros destinos. Déjennos poder hacer algo por nuestros hijos y el futuro antes de que sea demasiado tarde. No provoquen un quebrantamiento de la paz social en aras de sus apetencias personales; no provoquen el enfrentamiento entre hermanos. La historia y vuestros hijos se lo agradecerán.

Héctor René Terán
San Martín 980
S. M. de Tucumán


NOSTALGICO
Después de casi un año y medio de haber dejado Tucumán, para venir a las frías tierras de Europa, a probar suerte con mi familia, puedo asegurar que el exilio es peor que la muerte. Uno dice que es argentino, responden: "¡ah sí, bueno, adiós, señor!? y uno debe aclarar que no es de Buenos Aires. Con el tiempo, y también con lágrimas, uno empieza a ver las cosas de otra forma, pero todas las mañanas, uno sueña con ver el cerro San Javier.

Roberto Antonio Ross
maguirob@yahoo.es

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