19 Noviembre 2006 Seguir en 
Londres.- El primer ministro británico Tony Blair enumeró las enormes dificultades por las que pasa la ocupación militar en Irak y admitió que, hasta ahora, la intervención occidental en el país del Golfo fue un "considerable desastre". En una entrevista emitida en la noche del viernes por la cadena de televisión árabe Al Yazira, que inauguró recientemente sus emisiones en idioma inglés, Blair explicó que la mala situación de la guerra no se debe a una mala preparación, sino al comportamiento de la insurgencia en Irak.
"Hay una estrategia deliberada de Al Qaeda en conjunto con insurgentes sunnitas por un lado, y de elementos apoyados por Irán con milicias chiítas por el otro, para crear una situación en la cual el destino de la mayoría de los iraquíes para conseguir la paz queda desplazado por el deseo de una minoría que busca la guerra", dijo.
Políticos de la oposición en Gran Bretaña indicaron que el jefe del gobierno aceptó, por fin, la magnitud de las consecuencias por su decisión de apoyar la guerra en Irak. Algunos dijeron incluso que podrían pedir su interpelación por no haber descripto esta situación durante sus intervenciones en la Cámara de los Comunes. Voceros de Downing Street salieron a contestar que las opiniones de Blair fueron mal interpretadas, y que en ningún momento hizo algún tipo de admisión. Además, señalaron que no hay ningún plan de repliegue militar británico. El Reino Unido, que participó de la invasión liderada por EE.UU. en marzo de 2003. tiene 7.000 soldados desplegados en el sur iraquí, donde controla la producción petrolera.
Blair viajó ayer a Pakistán, donde se reunió con el presidente paquistaní, Pervez Musharraf. También se entrevistará con autoridades islámicas, con quienes hablará sobre extremismo musulmán. La Inteligencia británica informó esta semana de la existencia de células islámicas que recibieron entrenamiento en Pakistán para perpetrar atentados en Gran Bretaña. En octubre, el príncipe Carlos y su esposa Camilla visitar madrasas (escuelas religiosas), donde pidieron por la moderación islámica. (Télam)
"Hay una estrategia deliberada de Al Qaeda en conjunto con insurgentes sunnitas por un lado, y de elementos apoyados por Irán con milicias chiítas por el otro, para crear una situación en la cual el destino de la mayoría de los iraquíes para conseguir la paz queda desplazado por el deseo de una minoría que busca la guerra", dijo.
Políticos de la oposición en Gran Bretaña indicaron que el jefe del gobierno aceptó, por fin, la magnitud de las consecuencias por su decisión de apoyar la guerra en Irak. Algunos dijeron incluso que podrían pedir su interpelación por no haber descripto esta situación durante sus intervenciones en la Cámara de los Comunes. Voceros de Downing Street salieron a contestar que las opiniones de Blair fueron mal interpretadas, y que en ningún momento hizo algún tipo de admisión. Además, señalaron que no hay ningún plan de repliegue militar británico. El Reino Unido, que participó de la invasión liderada por EE.UU. en marzo de 2003. tiene 7.000 soldados desplegados en el sur iraquí, donde controla la producción petrolera.
Blair viajó ayer a Pakistán, donde se reunió con el presidente paquistaní, Pervez Musharraf. También se entrevistará con autoridades islámicas, con quienes hablará sobre extremismo musulmán. La Inteligencia británica informó esta semana de la existencia de células islámicas que recibieron entrenamiento en Pakistán para perpetrar atentados en Gran Bretaña. En octubre, el príncipe Carlos y su esposa Camilla visitar madrasas (escuelas religiosas), donde pidieron por la moderación islámica. (Télam)







