17 Noviembre 2006 Seguir en 
Bagdad.- Al menos 60 iraquíes fueron secuestrados y luego asesinados por insurgentes en Bagdad. El ataque sucedió en el barrio de Adl, en el oeste de la capital, dos días después de que un grupo comando secuestró a 150 empleados del Ministerio de Educación Superior, de los cuales al menos 80 siguen desaparecidos. Por este hecho, el ministro de Educación, Abed Diab Al Oujail, renunció ayer tras denunciar la ineficacia del gobierno para controlar el estado de anarquía en que vive el país.
Al Oujail afirmó que decenas de los empleados capturados el martes en un edificio estatal situado en el barrio de Karrada fueron torturados y asesinados. Varios oficiales policiales se hallan bajo arresto en relación con este episodio, pero el gobierno no informó sobre algún avance en la investigación del hecho.
Según testigos de Adl, un grupo de hombres interceptó ayer seis minibuses, cuya capacidad máxima es de 11 personas, que provenían del distrito Al Kazimiya, de mayoría chiíta. Los hombres armados interceptaron los vehículos, obligaron a los pasajeros a subir a unos camiones y se los llevaron, dijo un hombre. Poco los cadáveres de los secuestrados acribillados a balazos fueron hallados por la Policía al costado de una ruta.
Pequeños cambios
El primer ministro iraquí, Nuri Al Maliki, anunció que se estudian nuevas medidas para acabar con la inseguridad en su país, para lo cual dijo que hará “pequeños cambios” en su gobierno. Asimismo, Al Maliki se declaró a favor de que cese la intervención extranjera en su país. “Para proteger Irak tenemos que decir basta a las intervenciones extranjeras”, declaró, en alusión a los países vecinos, con los que aseguró que quiere tener buenas relaciones.
Irak acusa regularmente a algunos países vecinos, sobre todo a Siria, de no hacer esfuerzos suficientes para impedir la infiltración de militantes islámicos en su país.
20.000 soldados más
Sin embargo, la violencia en Irak no sólo se produce por el ingreso de terroristas islámicos extranjeros al país; también se halla en curso una guerra civil no declarada entre sunnitas y chiítas, además de la existencia de grupos insurgentes de ambos grupos confesionales musulmanes que luchan contra las fuerzas de ocupación. Este es el escenario completo del país que observa Estados Unidos. Según el diario británico “The Guardian”, Washington planea hacer “un último esfuerzo” para ganar la guerra en Irak, y para ello considera enviar otros 20.000 soldados en 2007. Esta alternativa estaría en línea con la propuesta del Grupo de Estudio, en un evidente desafío al pedido de numerosos senadores demócratas de una reducción militar en el corto plazo. (Reuter-AFP-NA-DPA)
Al Oujail afirmó que decenas de los empleados capturados el martes en un edificio estatal situado en el barrio de Karrada fueron torturados y asesinados. Varios oficiales policiales se hallan bajo arresto en relación con este episodio, pero el gobierno no informó sobre algún avance en la investigación del hecho.
Según testigos de Adl, un grupo de hombres interceptó ayer seis minibuses, cuya capacidad máxima es de 11 personas, que provenían del distrito Al Kazimiya, de mayoría chiíta. Los hombres armados interceptaron los vehículos, obligaron a los pasajeros a subir a unos camiones y se los llevaron, dijo un hombre. Poco los cadáveres de los secuestrados acribillados a balazos fueron hallados por la Policía al costado de una ruta.
Pequeños cambios
El primer ministro iraquí, Nuri Al Maliki, anunció que se estudian nuevas medidas para acabar con la inseguridad en su país, para lo cual dijo que hará “pequeños cambios” en su gobierno. Asimismo, Al Maliki se declaró a favor de que cese la intervención extranjera en su país. “Para proteger Irak tenemos que decir basta a las intervenciones extranjeras”, declaró, en alusión a los países vecinos, con los que aseguró que quiere tener buenas relaciones.
Irak acusa regularmente a algunos países vecinos, sobre todo a Siria, de no hacer esfuerzos suficientes para impedir la infiltración de militantes islámicos en su país.
20.000 soldados más
Sin embargo, la violencia en Irak no sólo se produce por el ingreso de terroristas islámicos extranjeros al país; también se halla en curso una guerra civil no declarada entre sunnitas y chiítas, además de la existencia de grupos insurgentes de ambos grupos confesionales musulmanes que luchan contra las fuerzas de ocupación. Este es el escenario completo del país que observa Estados Unidos. Según el diario británico “The Guardian”, Washington planea hacer “un último esfuerzo” para ganar la guerra en Irak, y para ello considera enviar otros 20.000 soldados en 2007. Esta alternativa estaría en línea con la propuesta del Grupo de Estudio, en un evidente desafío al pedido de numerosos senadores demócratas de una reducción militar en el corto plazo. (Reuter-AFP-NA-DPA)








