23 Septiembre 2002 Seguir en 
BUENOS AIRES.- Con expresiones incontenibles de dolor, familiares, amigos y vecinos despidieron a Ezequiel Demonty, el joven de 19 años que apareció flotando en el Riachuelo luego de ser obligado a arrojarse por efectivos de la Policía Federal.
La inhumación del cuerpo se efectuó en el cementerio de Flores, donde fueron reiterados los reclamos de justicia y el repudio al accionar policial.
Antes de que el féretro fuese enterrado, la madre de Ezequiel, Dolores Ingamba, instó a los responsables del crimen a que se arrepientan y pidió a los presentes que les entreguen a los involucrados una suerte de cinta con testimonios -"así podrán comprender nuestro dolor", dijeron-. "Que esto no ocurra nunca más", reclamó la mujer en medio de sollozos. Luego del entierro, el padre de Ezequiel, Hugo, recordó a su hijo muerto por la Policía y denunció que los otros dos jóvenes que fueron obligados a tirarse al Riachuelo están recibiendo amenazas. La investigación todavía está centrada en la identificación de los policías. (DyN)
La inhumación del cuerpo se efectuó en el cementerio de Flores, donde fueron reiterados los reclamos de justicia y el repudio al accionar policial.
Antes de que el féretro fuese enterrado, la madre de Ezequiel, Dolores Ingamba, instó a los responsables del crimen a que se arrepientan y pidió a los presentes que les entreguen a los involucrados una suerte de cinta con testimonios -"así podrán comprender nuestro dolor", dijeron-. "Que esto no ocurra nunca más", reclamó la mujer en medio de sollozos. Luego del entierro, el padre de Ezequiel, Hugo, recordó a su hijo muerto por la Policía y denunció que los otros dos jóvenes que fueron obligados a tirarse al Riachuelo están recibiendo amenazas. La investigación todavía está centrada en la identificación de los policías. (DyN)







