Gran hermano, la vida por un casting
Cerca de 500 jóvenes menores de 25 años, en su gran mayoría, estudiantes universitarios, concurrieron a la convocatoria del reality show más exitoso de los últimos tiempos. LA GACETA presenció parte de las entrevistas y comprobó que existe una gran expectativa juvenil en torno del ciclo. "Quiero ser famoso y ayudar a mi familia", fue la respuesta más escuchada.
17 Noviembre 2006 Seguir en 
Silvana Quiroga tiene 24 años y muchas ganas de vivir experiencias fuera de lo común. Su casa está en El Arenal, un pueblo pequeño y tranquilo en medio del campo santiagueño. Allí es posible "destejer el arco iris", como diría John Keats y, según Silvana, la vida transcurre lentamente y sin pausa. Tal vez por eso le causó asombro cuando le preguntaron: si fuiste criada en el campo, ¿cómo te sentirías viviendo encerrada en una casa durante tres meses? "No sé, creo que aprendería a convivir y a aceptar lo que viniera", contestó.
Silvana es sólo uno de los cientos de jóvenes que, entre el miércoles y ayer, coparon los estudios de Canal 8 para presentarse al casting del famoso reality show "Gran Hermano". Haciendo frente al implacable sol del mediodía y, luego de llenar una ficha con sus datos personales y una breve historia, los aspirantes fueron pasando de tres en tres a la sala de entrevistas, donde también estaba LA GACETA.
"Este es el primer filtro. De aquí salen algunos preseleccionados que participarán mañana (por hoy) de la prueba de cámaras", comentó el productor Guillermo Molaroni, que estuvo a cargo también de los casting de Operación Triunfo. "El perfil de los aspirantes no es tan distinto al de las ediciones anteriores. Aunque no estamos buscando chicos lindos o chicas impactantes, en esta primera etapa evaluamos sobre todo la forma de hablar y la presencia que tiene cada uno de ellos", agregó. A la sala donde se realizaba el casting, los participantes pasaban en trío. Cada uno era entrevistado por un productor. "Yo quiero competir y, de paso, cambiar algunos aspectos de mi persona. Soy deportista, estudio Educación Física y, tal vez por eso, para mí lo primero es competir", señaló Marcelo Lucena, que se mostró muy locuaz y, al final de la entrevista, le dijo al productor Hernán Huñis: "espero tu llamado".
Algo similar sucedió con Diego Luna, de 20 años que, a pesar del calor, llegó vestido con un pulcro traje negro y una corbata gris al tono. "¿Lo hacés para impresionarme?", le preguntó Huñis. "No. Lo que sucede es que tenía una entrevista de trabajo y, en estos casos, la primera impresión es lo que cuenta", contestó. Diego es, además, modelo, estudia Ciencias Económicas y prepara alumnos en Matemática y Física para ayudar a su familia. "¿Por qué querés entrar en la casa de Gran Hermano?", le preguntó Huñis. "Me gustaría vivir experiencias nuevas y, si esto me permite ayudar a mi familia, mejor", contestó.
Este casting asombró un poco a los productores. "La mayoría de los chicos que se presentaron son estudiantes universitarios. Algo que no sucedió con los casting en Buenos Aires, adonde asistieron jóvenes un poco más grandes, desempleados o trabajadores en negro", comentó Huñis.
Silvana es sólo uno de los cientos de jóvenes que, entre el miércoles y ayer, coparon los estudios de Canal 8 para presentarse al casting del famoso reality show "Gran Hermano". Haciendo frente al implacable sol del mediodía y, luego de llenar una ficha con sus datos personales y una breve historia, los aspirantes fueron pasando de tres en tres a la sala de entrevistas, donde también estaba LA GACETA.
"Este es el primer filtro. De aquí salen algunos preseleccionados que participarán mañana (por hoy) de la prueba de cámaras", comentó el productor Guillermo Molaroni, que estuvo a cargo también de los casting de Operación Triunfo. "El perfil de los aspirantes no es tan distinto al de las ediciones anteriores. Aunque no estamos buscando chicos lindos o chicas impactantes, en esta primera etapa evaluamos sobre todo la forma de hablar y la presencia que tiene cada uno de ellos", agregó. A la sala donde se realizaba el casting, los participantes pasaban en trío. Cada uno era entrevistado por un productor. "Yo quiero competir y, de paso, cambiar algunos aspectos de mi persona. Soy deportista, estudio Educación Física y, tal vez por eso, para mí lo primero es competir", señaló Marcelo Lucena, que se mostró muy locuaz y, al final de la entrevista, le dijo al productor Hernán Huñis: "espero tu llamado".
Algo similar sucedió con Diego Luna, de 20 años que, a pesar del calor, llegó vestido con un pulcro traje negro y una corbata gris al tono. "¿Lo hacés para impresionarme?", le preguntó Huñis. "No. Lo que sucede es que tenía una entrevista de trabajo y, en estos casos, la primera impresión es lo que cuenta", contestó. Diego es, además, modelo, estudia Ciencias Económicas y prepara alumnos en Matemática y Física para ayudar a su familia. "¿Por qué querés entrar en la casa de Gran Hermano?", le preguntó Huñis. "Me gustaría vivir experiencias nuevas y, si esto me permite ayudar a mi familia, mejor", contestó.
Este casting asombró un poco a los productores. "La mayoría de los chicos que se presentaron son estudiantes universitarios. Algo que no sucedió con los casting en Buenos Aires, adonde asistieron jóvenes un poco más grandes, desempleados o trabajadores en negro", comentó Huñis.







