16 Noviembre 2006 Seguir en 
PARIS.- Los socialistas franceses eligen hoy a su candidato presidencial en unas elecciones primarias sin precedentes, en las que la favorita SégolEene Royal espera lograr una clara victoria que haga olvidar una campaña en la que no faltaron los golpes bajos.
Una victoria categórica en la primera ronda impulsaría a Royal en su campaña para convertirse en la primera mujer presidenta de Francia, y confirmaría su estatus en los sondeos como la única socialista capaz de ganarle al presumible candidato de la derecha, Nicolas Sarkozy, en las elecciones del 2007.
En la víspera de la votación, la política disfrutaba de una amplia ventaja en las encuestas frente a sus rivales Dominique Strauss-Kahn, un ex ministro de Finanzas autodesignado como socialdemócrata, y el ex primer ministro Laurent Fabius, quien se reinventó sí mismo como izquierdista.
Sin embargo, los analistas dicen que el resultado no está nada claro, porque sólo fueron encuestados "simpatizantes socialistas", no los 219.000 miembros del partido.
Si ningún candidato consigue una mayoría absoluta hoy, se celebrará una segunda vuelta el 23 de noviembre.
Dura campaña
Las primarias, que incluyeron debates televisivos, mitines y una gran cobertura por parte de los medios, exhibieron al partido, que se había esforzado por superar su humillante derrota en las presidenciales del 2002, cuando el líder de la ultraderecha Jean-Marie Le Pen superó en votos al candidato socialista y lo dejó fuera de la segunda vuelta.
Sin embargo, el tono se endureció recientemente. Royal acusó a sus rivales de chauvinismo en un contraataque después de recibir críticas durante semanas de sus rivales masculinos, que la retrataban como una populista sin ideas políticas.
Royal también se topó con un conflicto con los poderosos profesores franceses tras publicarse un video en internet la semana pasada en el que decía que deberían trabajar más horas.
Los profesores suponen alrededor del 20 % de los miembros del Partido Socialista, y el pasado fin de semana fue interrumpida por abucheos de sindicalistas indignados. (Reuters)
Una victoria categórica en la primera ronda impulsaría a Royal en su campaña para convertirse en la primera mujer presidenta de Francia, y confirmaría su estatus en los sondeos como la única socialista capaz de ganarle al presumible candidato de la derecha, Nicolas Sarkozy, en las elecciones del 2007.
En la víspera de la votación, la política disfrutaba de una amplia ventaja en las encuestas frente a sus rivales Dominique Strauss-Kahn, un ex ministro de Finanzas autodesignado como socialdemócrata, y el ex primer ministro Laurent Fabius, quien se reinventó sí mismo como izquierdista.
Sin embargo, los analistas dicen que el resultado no está nada claro, porque sólo fueron encuestados "simpatizantes socialistas", no los 219.000 miembros del partido.
Si ningún candidato consigue una mayoría absoluta hoy, se celebrará una segunda vuelta el 23 de noviembre.
Dura campaña
Las primarias, que incluyeron debates televisivos, mitines y una gran cobertura por parte de los medios, exhibieron al partido, que se había esforzado por superar su humillante derrota en las presidenciales del 2002, cuando el líder de la ultraderecha Jean-Marie Le Pen superó en votos al candidato socialista y lo dejó fuera de la segunda vuelta.
Sin embargo, el tono se endureció recientemente. Royal acusó a sus rivales de chauvinismo en un contraataque después de recibir críticas durante semanas de sus rivales masculinos, que la retrataban como una populista sin ideas políticas.
Royal también se topó con un conflicto con los poderosos profesores franceses tras publicarse un video en internet la semana pasada en el que decía que deberían trabajar más horas.
Los profesores suponen alrededor del 20 % de los miembros del Partido Socialista, y el pasado fin de semana fue interrumpida por abucheos de sindicalistas indignados. (Reuters)







