23 Septiembre 2002 Seguir en 
Un hombre que intentó evitar un asalto en su negocio fue acribillado a balazos por un grupo de delincuentes, aunque salvó su vida y se encuentra internado en el hospital Padilla. A raíz del hecho, la Policía realizó varios operativos, aunque hasta el momento la identidad de los agresores, que al final escaparon sin llevarse nada, permanece en el misterio.
El hecho ocurrió el sábado poco después del mediodía, en un corralón de chatarra ubicado en la esquina de avenida Democracia y autopista Tucumán-Famaillá. Según explicó la empleada Claudia Gauna, mientras estaban trabajando ingresaron al negocio unas siete personas, todas armadas.
Amenazaron a todos los que estaban en el lugar (otros cinco empleados), y les exigieron la entrega de dinero. Pero, en ese momento, salió desde un baño Eduardo Alejandro Sighinolfi, de 36 años, el dueño del corralón, quien al ver lo que estaba pasando sacó un revólver que tenía en un cajón e intentó defender a sus empleados.
Los delincuentes, entonces, comenzaron a tirarle a Sighinolfi, quien resultó herido en distintas partes del cuerpo, aunque él continuó disparando. Ante esto, los ladrones escaparon, sin llevarse absolutamente nada. Los delincuentes habrían escapado en distintos autos, que habían dejado estacionados en cercanías del corralón. Los empleados, después, cargaron a su jefe en una camioneta y lo trasladaron al hospital Padilla. Allí se comprobó que el hombre había recibido dos impactos en el cuello; uno, en el brazo derecho; otro, en el hombro de ese mismo brazo; uno, en la mano izquierda y el restante, en la espalda.
La víctima fue intervenida quirúrgicamente, y quedó en estado delicado, aunque su vida no correría peligro. Mientras tanto, efectivos de Investigaciones, al mando de los comisarios Marcial Escobar y Carlos Vega, comenzaron a buscar datos que permitan identificar a los delincuentes.
El hecho ocurrió el sábado poco después del mediodía, en un corralón de chatarra ubicado en la esquina de avenida Democracia y autopista Tucumán-Famaillá. Según explicó la empleada Claudia Gauna, mientras estaban trabajando ingresaron al negocio unas siete personas, todas armadas.
Amenazaron a todos los que estaban en el lugar (otros cinco empleados), y les exigieron la entrega de dinero. Pero, en ese momento, salió desde un baño Eduardo Alejandro Sighinolfi, de 36 años, el dueño del corralón, quien al ver lo que estaba pasando sacó un revólver que tenía en un cajón e intentó defender a sus empleados.
Los delincuentes, entonces, comenzaron a tirarle a Sighinolfi, quien resultó herido en distintas partes del cuerpo, aunque él continuó disparando. Ante esto, los ladrones escaparon, sin llevarse absolutamente nada. Los delincuentes habrían escapado en distintos autos, que habían dejado estacionados en cercanías del corralón. Los empleados, después, cargaron a su jefe en una camioneta y lo trasladaron al hospital Padilla. Allí se comprobó que el hombre había recibido dos impactos en el cuello; uno, en el brazo derecho; otro, en el hombro de ese mismo brazo; uno, en la mano izquierda y el restante, en la espalda.
La víctima fue intervenida quirúrgicamente, y quedó en estado delicado, aunque su vida no correría peligro. Mientras tanto, efectivos de Investigaciones, al mando de los comisarios Marcial Escobar y Carlos Vega, comenzaron a buscar datos que permitan identificar a los delincuentes.







