Se reenciende el conflicto entre el gobierno y mineros cooperativistas

Alevoso asesinato de un policía. Durante un acto castrense, el presidente Evo Morales admitió que hay inestabilidad social.

15 Noviembre 2006
LA PAZ.- La muerte de un policía que el sábado había sido “dinamitado” por manifestantes mineros fue condenada en duros términos por el gobierno, que rompió el diálogo con los mineros cooperativistas (privados), pese a que la federación que nuclea a este sector negó su participación en el hecho.
Ocho cooperativistas fueron encarcelados el lunes, acusados por el alevoso asesinato del sargento Juan Carlos Quenallata. El efectivo murió a raíz de la explosión de una dinamita que, según el gobierno, los mineros le habían colocado en el cuerpo para luego activarla. El hecho ocurrió el sábado, durante un bloqueo minero de la carretera La Paz-Cochabamba en Caihuasi.
Los cooperativistas reclamaban que el gobierno respete autorizaciones de explotación del yacimiento de estaño de Huanuni, que hace un mes fue escenario de duros choques entre mineros estatales y privados, que dejaron 16 muertos y decenas de heridos. El ministro de Presidencia, Juan Ramón Quintana, cerró toda posibilidad de diálogo con los cooperativistas, a quienes acusó de mentirosos. “Están desarrollando una táctica artera ante la opinión pública; por lo tanto, no va a existir ningún canal de diálogo mientras no rindan cuentas a la Justicia”, dijo.
Los cooperativistas quieren para sí la libre explotación estañífera del cerro Posokoni, en Huanuni. Pero el yacimiento pasó a poder de la estatal Comibol (Corporación Minera de Bolivia) mediante el decreto supremo 28901 del 31 de octubre. El presidente Evo Morales acompañó esta decisión con una convocatoria a los cooperativistas a que se incorporen a la Comibol. La mayoría de ellos ya lo hizo, según el gobierno.
Voceros sindicales dijeron que detrás de estos hechos de violencia está Jaime Villalobos, ministro del derrocado ex presidente neoliberal Gonzalo Sánchez de Lozada. “Son un grupo minoritario que fomenta el conflicto a nombre de reivindicar trabajo”, dijo un dirigente minero.

Agresión mortal
Por otra parte, dos indígenas murieron ayer atropellados en forma intencional por un vehículo, mientras participaban en una marcha de protesta, en demanda de la “revolución agraria” prometida por Morales. Otros 11 indígenas resultaron heridos en el mismo incidente, ocurrido en la madrugada en la región productora de coca de Chapare.
Morales admitió que Bolivia vive todavía en inestabilidad social. “Si bien en este momento tenemos una estabilidad económica, lo que falta es estabilidad social. Debemos solucionar los problemas económicos y sociales de los sectores más abandonados”, dijo en un acto de aniversario del Ejército boliviano. (Télam)


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