15 Noviembre 2006 Seguir en 
"La divina encomienda" (divertimento folclórico lúdico-obsceno), se estrenará el viernes, a las 22, en el Círculo de la Prensa, en Mendoza 240.
Bajo la dirección de Manuel Maccarini actúan Sergio Aguilar, Adolfo Flores, Belén Mercado y Sergio Prina. Los títeres fueron diseñados y realizados por Marcelo Bianco; la música original es de Mario Ramírez, y la escenografía y el vestuario fueron realizados por Eli Cárdenas y Daniel Duchen. El libro es del propio Maccarini.
"La divina encomienda" es una obra que recrea cuentos, coplas, dichos y refranes propios del folclore marginal, según explicó su autor. Música, canto, títeres y recursos coreográficos integran un colorido divertimento que cuenta la desopilante historia mito-epopéyica del Ekeko, trasladado a un pervertido Tucumán, para enfrentarse con los demonios de La Salamanca y restablecer el orden a través del sexo. La obra es el resultado de una recopilación de relatos traducidos al lenguaje teatral. "Sabemos que en el Noroeste argentino hay una incalculable cantidad de cuentos de transmisión oral con una exposición sexual que excede el campo de lo erótico. Estos cuentos pueden ser oídos en mesas de boliches, en peñas, sobremesas de hogares, en festividades populares, religiosas y aun en los velorios. De este material se nutre la obra", dijo Maccarini.
Bajo la dirección de Manuel Maccarini actúan Sergio Aguilar, Adolfo Flores, Belén Mercado y Sergio Prina. Los títeres fueron diseñados y realizados por Marcelo Bianco; la música original es de Mario Ramírez, y la escenografía y el vestuario fueron realizados por Eli Cárdenas y Daniel Duchen. El libro es del propio Maccarini.
"La divina encomienda" es una obra que recrea cuentos, coplas, dichos y refranes propios del folclore marginal, según explicó su autor. Música, canto, títeres y recursos coreográficos integran un colorido divertimento que cuenta la desopilante historia mito-epopéyica del Ekeko, trasladado a un pervertido Tucumán, para enfrentarse con los demonios de La Salamanca y restablecer el orden a través del sexo. La obra es el resultado de una recopilación de relatos traducidos al lenguaje teatral. "Sabemos que en el Noroeste argentino hay una incalculable cantidad de cuentos de transmisión oral con una exposición sexual que excede el campo de lo erótico. Estos cuentos pueden ser oídos en mesas de boliches, en peñas, sobremesas de hogares, en festividades populares, religiosas y aun en los velorios. De este material se nutre la obra", dijo Maccarini.







