Jean Gabin pensaba que la de actor es una profesión de idiotas

Hace 30 años murió el inolvidable intérprete del inspector Maigret y de "Pépé le Moko". Dueño de un estilo muy personal, se elevó a la categoría de mito en las pantallas del cine francés.

UN ICONO. Gabin llegó al cine cuando se popularizó el sistema sonoro.
UN ICONO. Gabin llegó al cine cuando se popularizó el sistema sonoro.
15 Noviembre 2006
PARIS.- Tenía un estilo al hablar que muchos actores intentaron imitar. "Jean Gabin puede expresar los sentimientos más intensos con un movimiento apenas perceptible en su rostro", decía el director Jean Renoir sobre el éxito del artista.
Había nacido el 17 de mayo de 1904 y siempre apareció ante la cámara como era él mismo: hosco, decidido, nada engreído, modesto, ligeramente iracundo y tierno al mismo tiempo. Evitaba los estrenos, el brillo y el glamour, y adoraba la vida en el campo. Se llamaba en realidad Jean-Alexis Moncorgé y, a pesar de los éxitos, siempre sostuvo que la de actor era "una profesión de idiotas", y más de una vez la quiso dejar. "Esta es la última vez. No más cine para mí. Tengo otras ocupaciones que me interesan más", decía Gabin, al que le hubiera gustado ser mecánico, conductor de locomotoras o criador de caballos. Decía que iba a los estudios de cine "como un tornero a la fábrica" y valoraba su trabajo según cuánto le pagaban por él.
Gabin fue empujado a los escenarios por su padre, que era artista de variedades. A los 18 años fue aceptado como extra y bailarín en el "Folies- Bergère" de París, donde lo descubrió y lo contrató la legendaria Mistinguette; como se parecía a Maurice Chevalier, lo ayudó en su carrera como cantante de operetas y "chansonnier". Recién cuando apareció el cine sonoro, Gabin fue descubierto para la gran pantalla.Jean Gabin encarnaba un anhelo de libertad especial, una mezcla de tenacidad y rabia frente al destino. Ya sea en el papel de un gángster astuto o como el encantador ginecólogo de "Le cas du Dr. Laurant", a la crítica sólo se le ocurre repetir la palabra "mito" en relación con este actor francés. Y es que Gabin, que murió el 15 de noviembre de 1976, a los 72 años, en Neuilly, cerca de París, de un infarto pulmonar, era de ese tipo de personas que se rodea del aura del guerrero y que tiene dignidad incluso en la piel de un vagabundo.
Las películas de Gabin se mueven entre el fatalismo y un deseo sin rumbo, y muestran que se pueden llevar las derrotas con dignidad. Quizá en eso radica la fascinación que desprende el actor, que en los años 50 hizo carrera en películas como "Pépé le Moko", "La gran ilusión" y "La bestia humana". Las versiones cinematográficas de las novelas policiales de Georges Simenon, con Gabin como el meditabundo comisario Maigret, se convirtieron en éxitos mundiales.
No hay una tumba o un monumento al que puedan peregrinar los seguidores del actor. Sus cenizas fueron esparcidas en el mar, en el puerto de Brest. (DPA)

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