13 Noviembre 2006 Seguir en 
BAGDAD.- Al menos 54 iraquíes y siete soldados de la coalición fallecieron en Irak ayer. La capital iraquí fue este domingo el objetivo de varias explosiones, la más mortífera de las cuales, ejecutada por dos kamikazes, provocó la muerte de 35 reclutas que se encontraban en un centro de alistamiento de la policía en Al Qadissya, un barrio del oeste de la capital. Otras 60 personas resultaron heridas.
Las fuerzas de seguridad iraquíes, tanto policías como militares, son blancos frecuentes de los rebeldes armados que desafían a la autoridad del Estado. En conjunto, 310.000 iraquíes se encuentran al servicio de las fuerzas del orden, un número que Estados Unidos espera acrecentar y entrenar de manera acelerada.
Más ataques
En tanto, 19 personas murieron en otros siete atentados cometidos en la capital, donde se redobló la intensidad de la violencia a pesar de la presencia de decenas de miles de policías iraquíes y de soldados estadounidenses que patrullan la ciudad de seis millones de habitantes. Además, en la capital iraquí se encontraron los cuerpos de 22 personas asesinadas, algunos con signos de torturas.
El ejército estadounidense, por su parte, reconoció que tres soldados sucumbieron como consecuencia de las heridas recibidas durante una acción enemiga en la provincia de Al Anbar, foco de la insurrección sunnita, lo que eleva a 2.844 el número de militares estadounidenses fallecidos en Irak desde marzo de 2003, según cifras del Pentágono.
En este contexto, el primer ministro, Nuri al Maliki realizó una sorprendente petición. “El titular del gobierno llamó a una remodelación completa del gobierno, en función de la situación actual del país”, señala un comunicado emitido por su oficina y publicado a la salida de una sesión realizada a puertas cerradas en el Parlamento iraquí.
Además, Maliki, que pertenece a la etnia chiíta, criticó a los diputados del Frente de la Concordia, la principal coalición sunnita, que el 8 de noviembre amenazaron con abandonar el gobierno y tomar las armas si no se desmantelaban las milicias y no se repartían mejor los poderes políticos. Los rumores sobre la remodelación gubernamental recorren Irak desde hace varios meses, sobre todo por el agravamiento de la situación de inseguridad.
El gobierno de Maliki consta de 37 ministros y secretarios de Estado, con predominio de los que pertenecen a la Alianza Unificada Iraquí (AUI, de tendencia chiita). (AFP)
Las fuerzas de seguridad iraquíes, tanto policías como militares, son blancos frecuentes de los rebeldes armados que desafían a la autoridad del Estado. En conjunto, 310.000 iraquíes se encuentran al servicio de las fuerzas del orden, un número que Estados Unidos espera acrecentar y entrenar de manera acelerada.
Más ataques
En tanto, 19 personas murieron en otros siete atentados cometidos en la capital, donde se redobló la intensidad de la violencia a pesar de la presencia de decenas de miles de policías iraquíes y de soldados estadounidenses que patrullan la ciudad de seis millones de habitantes. Además, en la capital iraquí se encontraron los cuerpos de 22 personas asesinadas, algunos con signos de torturas.
El ejército estadounidense, por su parte, reconoció que tres soldados sucumbieron como consecuencia de las heridas recibidas durante una acción enemiga en la provincia de Al Anbar, foco de la insurrección sunnita, lo que eleva a 2.844 el número de militares estadounidenses fallecidos en Irak desde marzo de 2003, según cifras del Pentágono.
En este contexto, el primer ministro, Nuri al Maliki realizó una sorprendente petición. “El titular del gobierno llamó a una remodelación completa del gobierno, en función de la situación actual del país”, señala un comunicado emitido por su oficina y publicado a la salida de una sesión realizada a puertas cerradas en el Parlamento iraquí.
Además, Maliki, que pertenece a la etnia chiíta, criticó a los diputados del Frente de la Concordia, la principal coalición sunnita, que el 8 de noviembre amenazaron con abandonar el gobierno y tomar las armas si no se desmantelaban las milicias y no se repartían mejor los poderes políticos. Los rumores sobre la remodelación gubernamental recorren Irak desde hace varios meses, sobre todo por el agravamiento de la situación de inseguridad.
El gobierno de Maliki consta de 37 ministros y secretarios de Estado, con predominio de los que pertenecen a la Alianza Unificada Iraquí (AUI, de tendencia chiita). (AFP)







