08 Noviembre 2006 Seguir en 
Bagdad.- Al menos 32 personas murieron tras una serie de enfrentamientos entre grupos rebeldes y tropas de Estados Unidos e iraquíes y atentados ocurridos en las últimas horas en Irak.
Cinco iraquíes murieron y otros 27 fueron heridos a causa de explosiones en Bagdad, donde hoy continuó el proceso por genocidio contra el ex presidente Saddam Hussein, condenado el domingo a la horca.
El mando militar estadounidense, en tanto, informó que diez combatientes fueron abatidos y un policía -que había sido secuestrado seis días atrás- fue liberado durante un asalto a una casa en la localidad de Al Makdadiya, situada a 110 kilómetros al noreste de Bagdad.
En Bakuba y los alrededores de esta ciudad situada 60 kilómetros al norte de la capital, combatientes mataron a 12 personas, mientras otras seis resultaron heridas.
En Ramadi, un bastión de la insurgencia en el oeste de Irak, soldados estadounidenses mataron cuatro presuntos combatientes y detuvieron a 48 sospechosos en un escondite de Al Qaeda, donde fueron encontrados chalecos cargados de explosivos, presumiblemente para atentados suicidas y lanzagranadas.
En tanto, en la provincia de Anbar, en el oeste, insurgentes mataron hoy a un soldado estadounidense.
Hoy se inició una nueva jornada del juicio que se le sigue al ex presidente iraquí Saddam Hussein y seis de sus colaboradores por haber ordenado y llevado a cabo las campañas militares de Anfal en 1987-88 en el Kurdistán, que según la parte acusadora provocaron 180.000 muertos.
Un tribunal condenó el domingo a Saddam Husseim y dos de sus altos funcionarios a la horca, tras declararlos culpables por su rol en la muerte de 148 chiitas iraquíes tras un frustrado atentado contra su vida en 1982, en Duyail.
Las sentencias provocaron reacciones encontradas en Irak, donde la mayoría chiita y la comunidad kurda celebraron la condena mientras los sunnitas la condenaron o se abstuvieron de comentarla.
Una coalición internacional encabezada por Estados Unidos y el Reino Unido invadió Irak en marzo de 2003 para derrocar a Hussein, acusado por Washington de poseer armas prohibidas. Sin embargo, pese al derrocamiento del ex mandatario, no pudo probarse la existencia de las mismas. (Télam)
Cinco iraquíes murieron y otros 27 fueron heridos a causa de explosiones en Bagdad, donde hoy continuó el proceso por genocidio contra el ex presidente Saddam Hussein, condenado el domingo a la horca.
El mando militar estadounidense, en tanto, informó que diez combatientes fueron abatidos y un policía -que había sido secuestrado seis días atrás- fue liberado durante un asalto a una casa en la localidad de Al Makdadiya, situada a 110 kilómetros al noreste de Bagdad.
En Bakuba y los alrededores de esta ciudad situada 60 kilómetros al norte de la capital, combatientes mataron a 12 personas, mientras otras seis resultaron heridas.
En Ramadi, un bastión de la insurgencia en el oeste de Irak, soldados estadounidenses mataron cuatro presuntos combatientes y detuvieron a 48 sospechosos en un escondite de Al Qaeda, donde fueron encontrados chalecos cargados de explosivos, presumiblemente para atentados suicidas y lanzagranadas.
En tanto, en la provincia de Anbar, en el oeste, insurgentes mataron hoy a un soldado estadounidense.
Hoy se inició una nueva jornada del juicio que se le sigue al ex presidente iraquí Saddam Hussein y seis de sus colaboradores por haber ordenado y llevado a cabo las campañas militares de Anfal en 1987-88 en el Kurdistán, que según la parte acusadora provocaron 180.000 muertos.
Un tribunal condenó el domingo a Saddam Husseim y dos de sus altos funcionarios a la horca, tras declararlos culpables por su rol en la muerte de 148 chiitas iraquíes tras un frustrado atentado contra su vida en 1982, en Duyail.
Las sentencias provocaron reacciones encontradas en Irak, donde la mayoría chiita y la comunidad kurda celebraron la condena mientras los sunnitas la condenaron o se abstuvieron de comentarla.
Una coalición internacional encabezada por Estados Unidos y el Reino Unido invadió Irak en marzo de 2003 para derrocar a Hussein, acusado por Washington de poseer armas prohibidas. Sin embargo, pese al derrocamiento del ex mandatario, no pudo probarse la existencia de las mismas. (Télam)







