08 Noviembre 2006 Seguir en 
Washington.- El presidente George Bush esperaba anoche confiado el escrutinio, y seguro de que su partido, el Republicano, conservará la mayoría en el Congreso. “Está más confiado”, dijo el vocero de la Casa Blanca, Tony Snow, poco antes de la hora prevista para los primeros cierres de los colegios electorales. Asimismo, comentó que el mandatario pasaría la noche en la Casa Blanca, a la espera de los resultados, y que no tiene previsto aparecer hoy en público.
El temor a la abstención
Bush y su esposa, Laura, votaron en la localidad texana de Crawford y luego se trasladaron a Washington para seguir el escrutinio. “Da igual a qué partido pertenezcan, o incluso si no pertenecen a ninguno. Cumplan con su obligación cívica y su voz será escuchada”, dijo Bush al emitir su voto, en un llamamiento a las urnas dirigido a sus compatriotas. En las filas de Bush se daba por supuesto que una elevada participación favorecería a su partido.
Pero, de todas formas, las perspectivas de obtener la victoria seguían siendo muy escasas poco antes de que comenzaran las elecciones. Según una encuesta de la emisora CNN, a principios de noviembre el 58% de los electores votaría a los demócratas y sólo un 38% a los republicanos. Con todo, se espera que la participación rondará el 42%, el nivel más elevado para comicios parciales desde 1982.
El acoso a los votantes pudo haberse vuelto en contra de los estrategas de los partidos y de su extraordinaria maquinaria electoral. El bombardeo con llamadas telefónicas, muchas de ellas grabadas y denominadas “robo-calls”, fue tan inmenso que algunos pensaron en votar al partido rival. “Las robo-calls han sacado de quicio a miles de estadounidenses”, escribió el lunes el influyente diario “The Washington Post”. (Reuter-Télam)
El temor a la abstención
Bush y su esposa, Laura, votaron en la localidad texana de Crawford y luego se trasladaron a Washington para seguir el escrutinio. “Da igual a qué partido pertenezcan, o incluso si no pertenecen a ninguno. Cumplan con su obligación cívica y su voz será escuchada”, dijo Bush al emitir su voto, en un llamamiento a las urnas dirigido a sus compatriotas. En las filas de Bush se daba por supuesto que una elevada participación favorecería a su partido.
Pero, de todas formas, las perspectivas de obtener la victoria seguían siendo muy escasas poco antes de que comenzaran las elecciones. Según una encuesta de la emisora CNN, a principios de noviembre el 58% de los electores votaría a los demócratas y sólo un 38% a los republicanos. Con todo, se espera que la participación rondará el 42%, el nivel más elevado para comicios parciales desde 1982.
El acoso a los votantes pudo haberse vuelto en contra de los estrategas de los partidos y de su extraordinaria maquinaria electoral. El bombardeo con llamadas telefónicas, muchas de ellas grabadas y denominadas “robo-calls”, fue tan inmenso que algunos pensaron en votar al partido rival. “Las robo-calls han sacado de quicio a miles de estadounidenses”, escribió el lunes el influyente diario “The Washington Post”. (Reuter-Télam)







