22 Septiembre 2002 Seguir en 
Una mujer fue condenada a 18 años de prisión por haber matado a golpes a su hijo de un año y tres meses. Tras la lectura de la sentencia, familiares de la mujer y su ex concubino se trenzaron en una violenta escaramuza que terminó con la detención del hombre.
El pequeño Víctor Arias murió la mañana del 27 de setiembre de 2000 en una precaria vivienda del barrio Ampliación Soldado Tucumano, Banda del Río Salí.
Nancy Amaya, la hermanastra del menor, de 13 años, declaró que ese día, alrededor de las 10.10, lo encontró tirado en el patio, con sangre en la boca. Entonces, dijo, fue corriendo hasta la feria donde la madre del bebé, Rosa Josefina Arias, vendía limones. La mujer lo llevó al CAPS de la zona, y de allí fue derivado al hospital de Niños, donde murió poco antes del mediodía.
Al niño le faltaba el ojo derecho, un riñón había dejado de funcionar y tenía hematomas en casi todo el cuerpo. En la casa vivía ella con sus cuatro hijos y su concubino Víctor Amaya con cuatro hijos propios -entre ellos Nancy- y el tío de este, Epifanio Melitón, quien ya falleció.
Sólo cuatro testigos hicieron falta para condenar a Arias. Aunque ninguno de ellos vio la golpiza que le propinó ese día, antes de ir a la feria, todos fueron coincidentes en que los golpeaba brutalmente con demasiada frecuencia, y que solía dejarlo solo, al cuidado de los otros niños de la casa.Ella dijo que nunca le había pegado, y que ese día la hija de su pareja, Marcela, de cuatro años, lo había volteado del cochecito.
Testimonios clave
Los testimonios clave fueron los de Nancy y el de su padre, quienes afirmaron que creían que Víctor había muerto por los golpes que "Rosita" Arias le propinaba.
El fiscal Juan Santos Suárez pidió que la mujer fuera condenada a prisión perpetua por homicidio agravado por el vínculo, mientras que el defensor oficial Jorge Rafael Montero pidió que sea absuelta o que se la condene por homicidio culposo (sin intención), por considerar que fue negligente en el cuidado de su hijo.
Los jueces Liliana Susana Vitar, Elva Graciela Jiménez y Alberto César Piedrabuena, resolvieron condenarla a 18 años de prisión, al otorgar circunstancias extraordinarias atenuantes. Según trascendió, tuvieron en cuenta que se trata de un grupo familiar atípico, marcado por la pobreza, la promiscuidad y la falta de educación.
Cuando el juicio terminó, hubo algunos gritos e insultos en contra de Amaya y de Nancy. En la plaza Irigoyen, la madre y una hermana de la condenada los habrían atacado, y el hombre fue demorado algunas horas.
El hijo menor de la acusada, ahora de un año y medio, está en la Sala Cuna desde el año pasado, cuando se lo quitaron de los brazos a una de sus hermanas, quien pedía limosna en la calle con él en brazos.
El pequeño Víctor Arias murió la mañana del 27 de setiembre de 2000 en una precaria vivienda del barrio Ampliación Soldado Tucumano, Banda del Río Salí.
Nancy Amaya, la hermanastra del menor, de 13 años, declaró que ese día, alrededor de las 10.10, lo encontró tirado en el patio, con sangre en la boca. Entonces, dijo, fue corriendo hasta la feria donde la madre del bebé, Rosa Josefina Arias, vendía limones. La mujer lo llevó al CAPS de la zona, y de allí fue derivado al hospital de Niños, donde murió poco antes del mediodía.
Al niño le faltaba el ojo derecho, un riñón había dejado de funcionar y tenía hematomas en casi todo el cuerpo. En la casa vivía ella con sus cuatro hijos y su concubino Víctor Amaya con cuatro hijos propios -entre ellos Nancy- y el tío de este, Epifanio Melitón, quien ya falleció.
Sólo cuatro testigos hicieron falta para condenar a Arias. Aunque ninguno de ellos vio la golpiza que le propinó ese día, antes de ir a la feria, todos fueron coincidentes en que los golpeaba brutalmente con demasiada frecuencia, y que solía dejarlo solo, al cuidado de los otros niños de la casa.Ella dijo que nunca le había pegado, y que ese día la hija de su pareja, Marcela, de cuatro años, lo había volteado del cochecito.
Testimonios clave
Los testimonios clave fueron los de Nancy y el de su padre, quienes afirmaron que creían que Víctor había muerto por los golpes que "Rosita" Arias le propinaba.
El fiscal Juan Santos Suárez pidió que la mujer fuera condenada a prisión perpetua por homicidio agravado por el vínculo, mientras que el defensor oficial Jorge Rafael Montero pidió que sea absuelta o que se la condene por homicidio culposo (sin intención), por considerar que fue negligente en el cuidado de su hijo.
Los jueces Liliana Susana Vitar, Elva Graciela Jiménez y Alberto César Piedrabuena, resolvieron condenarla a 18 años de prisión, al otorgar circunstancias extraordinarias atenuantes. Según trascendió, tuvieron en cuenta que se trata de un grupo familiar atípico, marcado por la pobreza, la promiscuidad y la falta de educación.
Cuando el juicio terminó, hubo algunos gritos e insultos en contra de Amaya y de Nancy. En la plaza Irigoyen, la madre y una hermana de la condenada los habrían atacado, y el hombre fue demorado algunas horas.
El hijo menor de la acusada, ahora de un año y medio, está en la Sala Cuna desde el año pasado, cuando se lo quitaron de los brazos a una de sus hermanas, quien pedía limosna en la calle con él en brazos.







