22 Septiembre 2002 Seguir en 
BUENOS AIRES.- El joven Ezequiel Demonty, de 19 años, quien había sido obligado por efectivos policiales a internarse en las aguas del Riachuelo hace una semana, fue encontrado ayer muerto, flotando entre el barrio porteño de Barracas y la localidad bonaerense de Avellaneda. La madre del joven les pidió a los sospechosos que se arrepientan y que se acerquen a Dios.
El hallazgo del cadáver de Demonty, un joven cartonero sin antecedentes policiales, fue el trágico final de un nuevo caso de víctimas inocentes en episodios en los que tuvieron participación las fuerzas de seguridad argentinas.
Por el hecho se encuentran detenidos preventivamente doce efectivos de la comisaría 34 de Pompeya, que -según denunciaron los familiares de la víctima- lo habrían obligado, junto con dos amigos de 14 y 18 años, a cruzar a nado el río.Demonty fue encontrado durante un rastrillaje fluvial realizado por buzos tácticos de Prefectura Naval en las contaminadas aguas del Riachuelo, a unos 1.500 metros de donde había sido obligado a internarse.
La identificación del cadáver fue realizada por su madre, Dolores Ingamba -presente durante el rastrillaje-, y su padrastro, Rodolfo Suárez, en la Morgue Judicial, en medio de una profunda conmoción.
"Quebrado"
Los progenitores se retiraron del lugar ahogados por el llanto, por lo que el encargado de confirmar oficialmente el trágico final fue el defensor adjunto de la Ciudad de Buenos Aires, Gustavo Lesbegueris. Desde un primer momento este estuvo junto a la familia del joven, al igual que su ex maestra Luz Martínez.
El hallazgo se produjo apenas horas después de que el fiscal porteño, Marcelo Roma, solicitó a la jueza María Cristina Bértola la detención y las indagatorias de doce hombres de la Policía Federal de la comisaría 34 por su presunta responsabilidad en la desaparición del joven a partir de la declaración de uno de ellos, quien se quebró durante su testimonio, confirmó la versión de los amigos de Ezequiel y contó cómo los detuvieron y los obligaron a tirarse al agua.
Lesbegueris calificó como "aberrante" el episodio y sostuvo que el acto se enmarca en "prácticas propias de la dictadura militar". Serían nueve los policías involucrados directamente en el crimen, y los otros tres los habrían encubierto. (DyN)
El hallazgo del cadáver de Demonty, un joven cartonero sin antecedentes policiales, fue el trágico final de un nuevo caso de víctimas inocentes en episodios en los que tuvieron participación las fuerzas de seguridad argentinas.
Por el hecho se encuentran detenidos preventivamente doce efectivos de la comisaría 34 de Pompeya, que -según denunciaron los familiares de la víctima- lo habrían obligado, junto con dos amigos de 14 y 18 años, a cruzar a nado el río.Demonty fue encontrado durante un rastrillaje fluvial realizado por buzos tácticos de Prefectura Naval en las contaminadas aguas del Riachuelo, a unos 1.500 metros de donde había sido obligado a internarse.
La identificación del cadáver fue realizada por su madre, Dolores Ingamba -presente durante el rastrillaje-, y su padrastro, Rodolfo Suárez, en la Morgue Judicial, en medio de una profunda conmoción.
"Quebrado"
Los progenitores se retiraron del lugar ahogados por el llanto, por lo que el encargado de confirmar oficialmente el trágico final fue el defensor adjunto de la Ciudad de Buenos Aires, Gustavo Lesbegueris. Desde un primer momento este estuvo junto a la familia del joven, al igual que su ex maestra Luz Martínez.
El hallazgo se produjo apenas horas después de que el fiscal porteño, Marcelo Roma, solicitó a la jueza María Cristina Bértola la detención y las indagatorias de doce hombres de la Policía Federal de la comisaría 34 por su presunta responsabilidad en la desaparición del joven a partir de la declaración de uno de ellos, quien se quebró durante su testimonio, confirmó la versión de los amigos de Ezequiel y contó cómo los detuvieron y los obligaron a tirarse al agua.
Lesbegueris calificó como "aberrante" el episodio y sostuvo que el acto se enmarca en "prácticas propias de la dictadura militar". Serían nueve los policías involucrados directamente en el crimen, y los otros tres los habrían encubierto. (DyN)







