07 Noviembre 2006 Seguir en 
Montevideo.- Los 22 países que participaron de la decimosexta Cumbre Iberoamericana aprobaron en Montevideo una estrategia migratoria común, tendiente a resguardar los derechos de los migrantes y evitar su criminalización.
El tema central de la Cumbre, “Migración y Desarrollo”, dio marco a las posturas ibérica y americana: una, propiciando la generación de condiciones que faciliten el retorno de los migrantes a sus comunidades de origen y, la otra, buscando la no estigmatización de quienes dejaron su tierra natal.
Por otra parte, la unánime condena del proyecto de muro estadounidense en la frontera con México canalizó las energías confrontativas sobre un objetivo externo a la Cumbre. Para la libre circulación de las personas, aun dentro del ámbito iberoamericano, queda sin embargo por superar la enorme valla del desarrollo desigual.
El jefe de Gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, destacó principalmente el acuerdo logrado sobre “el reconocimiento de los flujos migratorios legales como el camino que hay que transitar”. La inmigración ilegal es un problema importante para la península,cuyo plan de regularización, iniciado en 2005, propició la legalización de 21.000 residentes argentinos en ese país. De todas formas, se estima que un importante número aún permanece en condiciones de ilegalidad. Rodríguez Zapatero afirmó que el tema migratorio interesa extraordinariamente a los países de la comunidad iberoamericana: unos, porque son países de origen y, otros, porque son países de destino, como España.
Negociaciones estancadas
Además, durante la Cumbre, países como la Argentina, Uruguay, Bolivia y Chile lograron avanzar en la búsqueda de soluciones a los conflictos bilaterales, y se elevaron críticas porque siguen estancadas las negociaciones de la Ronda de Doha para la liberación del comercio mundial y la eliminación de los subsidios agrícolas en los países desarrollados. (DPA)
El tema central de la Cumbre, “Migración y Desarrollo”, dio marco a las posturas ibérica y americana: una, propiciando la generación de condiciones que faciliten el retorno de los migrantes a sus comunidades de origen y, la otra, buscando la no estigmatización de quienes dejaron su tierra natal.
Por otra parte, la unánime condena del proyecto de muro estadounidense en la frontera con México canalizó las energías confrontativas sobre un objetivo externo a la Cumbre. Para la libre circulación de las personas, aun dentro del ámbito iberoamericano, queda sin embargo por superar la enorme valla del desarrollo desigual.
El jefe de Gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, destacó principalmente el acuerdo logrado sobre “el reconocimiento de los flujos migratorios legales como el camino que hay que transitar”. La inmigración ilegal es un problema importante para la península,cuyo plan de regularización, iniciado en 2005, propició la legalización de 21.000 residentes argentinos en ese país. De todas formas, se estima que un importante número aún permanece en condiciones de ilegalidad. Rodríguez Zapatero afirmó que el tema migratorio interesa extraordinariamente a los países de la comunidad iberoamericana: unos, porque son países de origen y, otros, porque son países de destino, como España.
Negociaciones estancadas
Además, durante la Cumbre, países como la Argentina, Uruguay, Bolivia y Chile lograron avanzar en la búsqueda de soluciones a los conflictos bilaterales, y se elevaron críticas porque siguen estancadas las negociaciones de la Ronda de Doha para la liberación del comercio mundial y la eliminación de los subsidios agrícolas en los países desarrollados. (DPA)







