22 Septiembre 2002 Seguir en 
Es conocido que, en los días recientes, la falta de higiene de la ciudad ha experimentado un fuerte crecimiento, a causa de los residuos arrojados en la calle, como consecuencia del conflicto municipal. Si bien luego se ha efectuado la limpieza y recolección de esos residuos, muchos son los que han quedado inevitablemente diseminados en los baldíos, en los basurales formados por los recolectores o taponando los conductos de drenaje de las calzadas.
Pero hay una tarea que diariamente prosigue diseminando residuos por la vía pública, con todas las consecuencias insalubres que son de imaginar. Nos referimos a la que cumplen los perros vagabundos, cada vez más abundantes en las calles de Tucumán, y que proceden a desgarrar las bolsas plásticas usadas por el vecindario para sacar a la calle los residuos de sus domicilios, con destino a los camiones recolectores.
Es una razón más -por si hiciera falta- para subrayar la necesidad de dar una solución definitiva al problema de estos animales sueltos que deambulan por el centro y por los barrios.
Pero hay una tarea que diariamente prosigue diseminando residuos por la vía pública, con todas las consecuencias insalubres que son de imaginar. Nos referimos a la que cumplen los perros vagabundos, cada vez más abundantes en las calles de Tucumán, y que proceden a desgarrar las bolsas plásticas usadas por el vecindario para sacar a la calle los residuos de sus domicilios, con destino a los camiones recolectores.
Es una razón más -por si hiciera falta- para subrayar la necesidad de dar una solución definitiva al problema de estos animales sueltos que deambulan por el centro y por los barrios.





