Intelectuales y poder

(De "Intelectuales y poder en Argentina. La década del sesenta", por Silvia Sigal, Siglo XXI, Buenos Aires).

22 Septiembre 2002
"La crisis de la dictadura militar trajo consigo la necesidad de reflexionar sobre la sociedad argentina y sobre las modalidades de instauración de un sistema institucional representativo estable; la primera derrota del peronismo en una elección de libre transformó, luego, el contorno de la estructura política tradicional. Los intelectuales argentinos no asistían solamente al ocaso de una dictadura salvaje sino que tenían ante sí un nuevo espacio que les ofrecía una relativamente inédita legitimidad de intervención pública. Por otra parte, el gobierno radical ofreció puestos de decisión a grupos intelectuales progresistas provenientes de las ciencias sociales, y el movimiento peronista, que parecía emprender una renovación, también les abrió sus puertas. No fue, entonces, casual que esos mismos intelectuales se reunieran para interrogarse sobre su historia...(...)... no es seguro que hayan existido relaciones verdaderamente directas sea entre intelectuales y el estado o la política, sea entre la producción intelectual y el campo de debates políticos.
Pero, ¿significa esto que las proposiciones que subrayan la importancia de los intelectuales en América Latina excluyen a la Argentina? ¿Cabe concluir de su débil influencia sobre el estado y sobre los grandes partidos que los intelectuales argentinos se mantuvieron al margen de la política? Si tal fuera el caso, ¿cómo dar cuenta de la importancia del movimiento de la Reforma Universitaria de Córdoba, que bajo formas diferentes dejó una marca duradera no sólo en la Argentina sino también en la orientación de capas intelectuales de la América Hispánica? ¿Cómo explicar la presencia, intermitente pro cierto, de pensadores nacionalistas de derecha en gabinetes militares, y, más aún, la difusión de cierta visión de la historia argentina que fue, desde el inicio, programa político? Por último, ¿qué lugar debe darse a los intelectuales politizados que, en los setenta, proporcionaron buena parte de los lemas a la movilización de la juventud y la acción de los grupos armados?Estos interrogantes sobre el lugar de los intelectuales en la política son inseparables de este otro: ¿cuál fue el lugar de lo político para las intelectuales? Nuestra afirmación inicial debe ser matizada ya que, si durante una buena parte del siglo XX los intelectuales argentinos no llegaron a inscribirse duraderamente en las instituciones políticas, poco se entiende de la historia política argentina y su construcción como nación si se olvida la importancia excepcional que tuvieron grupos de pensadores en la conformación de la sociedad y el diseño institucional del Estado. Si la escasa diferenciación de las esferas de actividad pública no hace fácil considerarlos intelectuales en el sentido moderno del término, tanto en la generación del 37 como en la élite ilustrada del 80 se encuentran hombres que atribuyen ese poder espiritual laico del que habla Paul Bénichou y se afirman como legisladores de lo social. Desde perspectivas muy diferentes, autores como J. Friedmann o A. Touraine han subrayado, para los países en desarrollo, y especialmente para América Latina, el papel de los intelectuales en la construcción de mitos unificadores y en la elaboración de la identidad colectiva. También en la Argentina, grupos de escritores contribuyeron a forjar la manera como la sociedad se vio a sí misma".

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