22 Septiembre 2002 Seguir en 
Un remisero de 28 mató a su madre de un balazo en el pecho, en lo que parece haber sido un desgraciado accidente que enlutó a los vecinos de Villa 9 de Julio. Además, hirió a un amigo con el mismo proyectil.
A las 8.30, Enrique Vera llegó a la casa de su madre, en el pasaje Sánchez de Bustamante al 1.300, acompañado por su amigo y reemplazante en el remise, Jorge Núñez.
Lidia del Carmen Soria, de 53 años, estaba preparándose para tomar mate con su hija, e invitó al amigo de su hijo a que se quedara un rato.
Vega bajó del auto una pistola calibre 9 milímetros que el dueño del auto les habría dado para defenderse de los asaltantes y, al entrar a la casa se puso a minipularla, según informó la Policía.A Vega se le escapó un disparo que primero rozó el hombro de Núñez, y luego terminó impactando en el pecho de Soria, quien murió en el acto. Vega, al ver lo ocurrido, quiso descerrajarse un disparo en la cabeza, pero su amigo lo evitó. Ayer, el remisero estuvo sedado todo el día.
Nilda Vega, una tía del remisero que vive justo al lado, comentó que su sobrino visitaba frecuentemente a la víctima porque tenían una muy buena relación.
Vega está casado, tiene una hijita y vive en Villa 9 de Julio, a cinco cuadras de la casa de su madre. Soria y su hija se sostenían económicamente con las ventas de un quiosquito que funciona en una de las habitaciones de su casa.
Hasta anoche, Vega y su hermana -de 25 años, quien está embarazada de siete meses- no habían declarado por el estado de conmoción en que quedaron.
Según se supo, fue Núñez quien aportó los datos sobre el supuesto accidente. A los dos remiseros se les hizo el dosaje alcohólico, ya que algunos vecinos comentaron que habrían llegado en aparente estado de ebriedad. La investigación está en manos del comisario Pedro Cabrera.
Por miedo a los asaltos
Lidia Soria, una mujer muy querida en su barrio, se convirtió en la cuarta víctima fatal en dos meses del uso indebido de armas en casas de familia, por parte de gente que no está capacitada para hacerlo. Núñez, en tanto, es la tercera persona herida accidentalmente. La inseguridad llevó a muchos tucumanos a armarse pero sin tener la instrucción necesaria. En la Provincia hay más de 18.000 armas registradas, y un número mayor fuera del circuito legal, sin contar las que tienen en su poder los delincuentes de los que pretenden defenderse los ciudadanos.
A las 8.30, Enrique Vera llegó a la casa de su madre, en el pasaje Sánchez de Bustamante al 1.300, acompañado por su amigo y reemplazante en el remise, Jorge Núñez.
Lidia del Carmen Soria, de 53 años, estaba preparándose para tomar mate con su hija, e invitó al amigo de su hijo a que se quedara un rato.
Vega bajó del auto una pistola calibre 9 milímetros que el dueño del auto les habría dado para defenderse de los asaltantes y, al entrar a la casa se puso a minipularla, según informó la Policía.A Vega se le escapó un disparo que primero rozó el hombro de Núñez, y luego terminó impactando en el pecho de Soria, quien murió en el acto. Vega, al ver lo ocurrido, quiso descerrajarse un disparo en la cabeza, pero su amigo lo evitó. Ayer, el remisero estuvo sedado todo el día.
Nilda Vega, una tía del remisero que vive justo al lado, comentó que su sobrino visitaba frecuentemente a la víctima porque tenían una muy buena relación.
Vega está casado, tiene una hijita y vive en Villa 9 de Julio, a cinco cuadras de la casa de su madre. Soria y su hija se sostenían económicamente con las ventas de un quiosquito que funciona en una de las habitaciones de su casa.
Hasta anoche, Vega y su hermana -de 25 años, quien está embarazada de siete meses- no habían declarado por el estado de conmoción en que quedaron.
Según se supo, fue Núñez quien aportó los datos sobre el supuesto accidente. A los dos remiseros se les hizo el dosaje alcohólico, ya que algunos vecinos comentaron que habrían llegado en aparente estado de ebriedad. La investigación está en manos del comisario Pedro Cabrera.
Por miedo a los asaltos
Lidia Soria, una mujer muy querida en su barrio, se convirtió en la cuarta víctima fatal en dos meses del uso indebido de armas en casas de familia, por parte de gente que no está capacitada para hacerlo. Núñez, en tanto, es la tercera persona herida accidentalmente. La inseguridad llevó a muchos tucumanos a armarse pero sin tener la instrucción necesaria. En la Provincia hay más de 18.000 armas registradas, y un número mayor fuera del circuito legal, sin contar las que tienen en su poder los delincuentes de los que pretenden defenderse los ciudadanos.







