Una multitud en el Festival Bue

El cierre con los franceses Daft Punk fue el broche de oro para un encuentro de dos días con lo mejor del punk, el hip hop y el rock and roll. La legendaria Patti Smith dio clase de rebeldía y poesía rock.

UNA LEYENDA. Patti Smith es considerada “la madrina del punk”.(ARCHIVO LA GACETA)
UNA LEYENDA. Patti Smith es considerada “la madrina del punk”.(ARCHIVO LA GACETA)
06 Noviembre 2006
Buenos Aires.- El dúo francés Daft Punk se impuso ante unas 20.000 personas que asistieron el sábado a la segunda y última noche del Festival Bue, con un show en el que desplegó todo su glamour dance en una espectacular puesta en escena.
Con un concepto compositivo cercano al rock, al hip hop y al pop, siempre con el house como guía, los Djs Guy-Manuel de Homem-Christo y Thomas Bangalter lograron transformar el Club Ciudad de Buenos Aires en una gran disco volcando desde sus bandejas hits como "One more time", "Aerodynamic" y "Digital Love". Otro de los puntos altos del festival, signado por la variedad de las propuestas, se logró con la producción de los neoyorquinos Yeah Yeah Yeahs, dueños de un sonido pospunk y propulsados por la energía de su carismática cantante Karen O.
Pero sin dudas fue la jornada del viernes la que más expectativas había despertado y la que enloqueció a los porteños. La emotiva y comprometida participación de la leyenda del rock, la madrina del punk, Patti Smith, y su poesía-rock, y el show al más puro hip-hop de los Beastie Boys fueron los puntos más altos de la primera noche.Smith repasó algunos de sus clásicos y ofreció además varios éxitos de los Rolling Stones, pero dándole a toda su presentación el toque de compromiso social y político que el rock tuvo en los años 60 y en parte de los 70.
Smith, una de las pocas figuras del rock, junto con Bob Dylan, Leonard Cohen y alguno más, que les han dado a las letras de rock una impronta lírica digna de un poeta, logró generar una noche maravillosa, y a juzgar por la cara que puso cuando se retiraba del escenario, seguramente fue receptora de las sensaciones que vivía el público. Hacía frío, de modo que había subido al escenario con un poncho, y lo primero que ofreció fue una hermosa versión acústica de "Southern Cross", incluida en el disco de su regreso a la música, "Gone Again" (1996), acompañada por su fiel ladero, Lenny Kaye, en la guitarra.
Para interpretar "Redondo Beach", del seminal "Horses" (1975), el álbum que alumbró parte del punk y la new wave, Patti se sacó el poncho y quedó con el uniforme Smith: borceguíes, jeans achupinados, camisa blanca suelta y blazer azul.
Traicionados por un volumen bajo, pero aplaudidos por las más de 15.000 personas, los Beastie Boys repasaron casi toda su carrera, rimando a la vieja usanza y demostrando cuánto han aportado ellos, tres chicos blancos de Brooklyn, a un ritmo negro como el rap. (Télam)

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