05 Noviembre 2006 Seguir en 
Uno de los unipersonales más recordados en Tucumán es “Diario de un loco”, que Ricardo Salim protagonizó en los años 70 y que está basado en un texto de Gogol.
“Fue una puesta que me ha dado muchas satisfacciones. Hasta el día de hoy la gente me pregunta sobre el personaje. Además, llevé el personaje a Washington y a Roma”, comentó el actor y director. Claro que lo más complicado fue componer el personaje.
“Fue realmente tortuoso porque en un determinado momento tenía que deshidratarme frente al público. Y, para que se notara ese proceso de degradación física, yo me echaba agua encima y me mojaba la cabeza varias veces antes de salir a escena. Además, una hora antes de comenzar el espectáculo, se encerraba en el camerino para poder concentrarse y meterse en la piel del personaje. La gente me decía: ‘te vas a enfermar si seguís con esto’. Pero la verdad que a mí me dio muchas satisfacciones”, dijo.
Este año Salim compuso otro personaje tortuoso en el unipersonal “Rojos globos rojos”. “Construir un personaje en solitario es una tarea muy ardua. Cuando en un obra hay grupos de actores, a veces se destaca uno y otras veces otro. Pero en los unipersonales no hay alternativa y uno no siempre está en buen estado”, dijo.
“Fue una puesta que me ha dado muchas satisfacciones. Hasta el día de hoy la gente me pregunta sobre el personaje. Además, llevé el personaje a Washington y a Roma”, comentó el actor y director. Claro que lo más complicado fue componer el personaje.
“Fue realmente tortuoso porque en un determinado momento tenía que deshidratarme frente al público. Y, para que se notara ese proceso de degradación física, yo me echaba agua encima y me mojaba la cabeza varias veces antes de salir a escena. Además, una hora antes de comenzar el espectáculo, se encerraba en el camerino para poder concentrarse y meterse en la piel del personaje. La gente me decía: ‘te vas a enfermar si seguís con esto’. Pero la verdad que a mí me dio muchas satisfacciones”, dijo.
Este año Salim compuso otro personaje tortuoso en el unipersonal “Rojos globos rojos”. “Construir un personaje en solitario es una tarea muy ardua. Cuando en un obra hay grupos de actores, a veces se destaca uno y otras veces otro. Pero en los unipersonales no hay alternativa y uno no siempre está en buen estado”, dijo.







