Calles destrozadas

Las autoridades deben llevar adelante un plan de bacheo a la brevedad.

21 Septiembre 2002
El estado ruinoso del pavimento constituye ya algo común en numerosas arterias de nuestra ciudad. Días pasados comentamos, por ejemplo, el destrozo de las bocacalles de San Lorenzo y Entre Ríos, y de San Lorenzo y Las Heras, que continúan sin repararse.
Es del caso apuntar el estado similar que exhibe la intersección Chile y Rivadavia. La calzada tiene un grado tal de deterioro que hace riesgoso el tránsito, de gran volumen en todo ese sector, y que incluye líneas de ómnibus.
Por lo demás, otras cuadras de la referida calle Chile -como las correspondientes a las numeraciones 600 y 700- muestran idéntico destrozo.
Por cierto que se trata de calzadas constantemente anegadas, lo que contribuye a crear la deprimente realidad que describimos.
Estos ejemplos, que no son sino algunos pocos tomados al azar, muestran otra grave falencia municipal cuya reversión resulta urgente. No puede permanecer pasiva la comuna ante semejantes situaciones, que se han convertido en habituales, repetimos, dentro de la ciudad.

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