En Merlo, el dolor es interminable

Un contingente de estudiantes y sus maestros cayeron al río luego de que cedió un puente colgante. Sigue la polémica por la falta de señalización.

LA PEOR EXPERIENCIA. Uno de los compañeritos de las víctimas llora desconsolado durante el sepelio.
LA PEOR EXPERIENCIA. Uno de los compañeritos de las víctimas llora desconsolado durante el sepelio.
21 Septiembre 2002
TRELEW, Chubut, y BUENOS AIRES.- Con el hallazgo del cadáver de la niña Valeria Moreno, de 11 años, se elevó ayer a nueve el total de las víctimas mortales del accidente ocurrido el jueves. El hecho se produjo cuando un contingente de alumnos y docentes de una escuela bonaerense cayó a las aguas del río Chubut, como consecuencia del desprendimiento de la pasarela colgante sobre la que se encontraban. En tanto, con hondo pesar y escenas de profundo dolor, la comunidad de Merlo en pleno despidió ayer los cuerpos de los siete chicos y de la maestra, que habían sido trasladados la noche del jueves desde Chubut, en un avión de la Fuerza Aérea.
Los ocho niños y la maestra, todos integrantes de un contingente educativo que realizaba un viaje de estudios, murieron al caerse al río Chubut, cuando la pasarela cedió, presuntamente, ante el peso de unos treinta chicos que se habían subido para tomarse una foto, pese a que un cartel advertía que no podían subirse más de tres personas.
Así, mientras las autoridades y los padres y familiares de las víctimas polemizaban sobre las responsabilidades relacionadas con la tragedia, la comunidad de Merlo en pleno -donde se dispusieron tres días de duelo y se suspendieron los festejos previstos para el Día de la Primavera y del Estudiante- participó del sepelio de las víctimas que llegaron ayer.
Por otra parte, los buzos de la Policía, bomberos y Defensa Civil de Trelew encontraron cerca de las 11 el cuerpo de la chica desaparecida, que estaba atascado en un pozo de agua, entre la maleza, a unos 300 metros de donde se cayó la pasarela.

Las discrepancias
Según el jefe de la Unidad Regional Trelew, comisario José Castaño, las tareas se dificultaron ya que las aguas del río Chubut son muy turbias y hay gran cantidad de malezas producto de las arboledas situadas en las orillas.
Mientras las víctimas eran veladas, continuaba la polémica sobre las responsabilidades de la tragedia, que se dirimían entre las autoridades provinciales, por no haber advertido sobre el riesgo de sobrepeso en el ingreso al puente y los docentes a cargo del contingente, que permitieron a más de cuarenta chicos subirse a la pasarela colgante para tomarse una fotografía. En este sentido, el gobernador José Luis Lizurume no descartó la hipótesis de la imprevisión, al tiempo que dijo sentirse dolido por el tremendo suceso.
"Puede ser imprevisión, no dejo de reconocerlo; todo lo que ocurre es por imprevisiones, tal vez porque tenía que estar el cartel, o por desconocer que no se podían subir 40 o 50 chicos, o porque no se prestó atención a la persona que pidió que no se suba (a la pasarela). Son una sucesión de factores que terminan en desgracia", opinó el mandatario.
Lizurume aclaró que la pasarela que cedió con tantos chicos arriba estaba en perfectas condiciones, "no se cortó al medio ni se cortaron los soportes, ni los cables de acero que la sostenían, ni los lugares de sujeción de ambas márgenes. Se cae -explicó- por el exceso de peso".
En tanto, decenas de familiares y amigos de las víctimas se agolparon en la escuela a la que concurrían los chicos, en medio de escenas de profunda conmoción por la tragedia. Luego, padres, compañeros de estudios, funcionarios municipales, provinciales y nacionales, vecinos y personas conmovidas por la tragedia se acercaron al cementerio Santa Mónica, de Merlo, para dar el último adiós a los niños fallecidos junto con su maestra. (DyN)

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