21 Septiembre 2002 Seguir en 
Una familia fue asaltada, ayer a la madrugada, por una banda a la que la Policía bautizó como los "esperadores", puesto que aguardan la llegada de algún habitante de la casa y entran por la fuerza. Este fue el tercer caso denunciado esta semana, pero se supo que habría habido al menos dos más que no fueron dados a conocer.
A las 2.30, César Adolfo Gómez López, de 33 años, llegó a la casa que comparte con sus padres en San Martín al 4.400. Cuando entró con el auto, y se dispuso a cerrar el portón, cuatro encapuchados lo encañonaron y lo hicieron entrar a la casa. Allí despertaron a don César Raúl Gómez López, de 71 años, y a su esposa Inés Josefina López, de 61. Los tres fueron encerrados en una habitación, pero al hijo de la pareja lo maniataron y le taparon la boca con cinta adhesiva. Fue entonces que los "esperadores" empezaron a revolver la casa hasta que encontraron unos $ 300, y además seleccionaron ropa para llevársela. También robaron un televisor, un teléfono celular y una importante cantidad de joyas, cuya valuación no fue dada a conocer.
Cuatro encapuchados
El martes pasado a la mañana, la familia Mangini, de Félix de Olazábal al 200 (a cuatro cuadras de los Gómez López), sufrió un ataque con idénticas características. Fueron también cuatro encapuchados, armados con pistolas de grueso calibre los que esperaron al joven Christian Mangini hasta las 4 de la mañana, para entrar y llevarse $ 2.500, ropa y joyas.
También el martes, pero a la siesta, fue atacado Sergio Jara, quien vive en la zona del pasaje Camilo José Cela, al 3.300. "Llegaba en mi auto cuando un tipo en moto apareció y otro llegó caminando. Este último sacó una pistola y me amenazó para que le diera la plata. Le aseguré que no tenía nada, pero él me dijo ?dame lo que tenés en el portafolios?. Evidentemente me estaban siguiendo", explicó la víctima. El delincuente, entonces, fue hasta el auto, sacó el portafolios, regresó donde estaba Jara y le quitó el celular que tenía en la cintura. "Es increíble que esto ocurra a plena luz del día. Es la primera vez que me pasa, y es una experiencia terrible", afirmó Jara. Los otros dos casos, que fueron confirmados por fuentes policiales, no se denunciaron pero se supo que uno se produjo en Yerba Buena, cerca de El Cristo, y el otro a pocas cuadras de donde ocurrieron los relatados. Los "esperadores", hasta ahora, no lesionaron a sus víctimas, aunque sí las amenazaron con sus armas. La Policía, según se informó, no cuenta con pistas sobre esta banda de delincuentes que parece ser impredecible en sus golpes y contra quienes aparentemente no alcanzan las medidas de seguridad que puedan tomar sus potenciales víctimas. Se sabe que actúan en un mismo radio de cuadras, por lo que se intensificarán los patrullajes.
A las 2.30, César Adolfo Gómez López, de 33 años, llegó a la casa que comparte con sus padres en San Martín al 4.400. Cuando entró con el auto, y se dispuso a cerrar el portón, cuatro encapuchados lo encañonaron y lo hicieron entrar a la casa. Allí despertaron a don César Raúl Gómez López, de 71 años, y a su esposa Inés Josefina López, de 61. Los tres fueron encerrados en una habitación, pero al hijo de la pareja lo maniataron y le taparon la boca con cinta adhesiva. Fue entonces que los "esperadores" empezaron a revolver la casa hasta que encontraron unos $ 300, y además seleccionaron ropa para llevársela. También robaron un televisor, un teléfono celular y una importante cantidad de joyas, cuya valuación no fue dada a conocer.
Cuatro encapuchados
El martes pasado a la mañana, la familia Mangini, de Félix de Olazábal al 200 (a cuatro cuadras de los Gómez López), sufrió un ataque con idénticas características. Fueron también cuatro encapuchados, armados con pistolas de grueso calibre los que esperaron al joven Christian Mangini hasta las 4 de la mañana, para entrar y llevarse $ 2.500, ropa y joyas.
También el martes, pero a la siesta, fue atacado Sergio Jara, quien vive en la zona del pasaje Camilo José Cela, al 3.300. "Llegaba en mi auto cuando un tipo en moto apareció y otro llegó caminando. Este último sacó una pistola y me amenazó para que le diera la plata. Le aseguré que no tenía nada, pero él me dijo ?dame lo que tenés en el portafolios?. Evidentemente me estaban siguiendo", explicó la víctima. El delincuente, entonces, fue hasta el auto, sacó el portafolios, regresó donde estaba Jara y le quitó el celular que tenía en la cintura. "Es increíble que esto ocurra a plena luz del día. Es la primera vez que me pasa, y es una experiencia terrible", afirmó Jara. Los otros dos casos, que fueron confirmados por fuentes policiales, no se denunciaron pero se supo que uno se produjo en Yerba Buena, cerca de El Cristo, y el otro a pocas cuadras de donde ocurrieron los relatados. Los "esperadores", hasta ahora, no lesionaron a sus víctimas, aunque sí las amenazaron con sus armas. La Policía, según se informó, no cuenta con pistas sobre esta banda de delincuentes que parece ser impredecible en sus golpes y contra quienes aparentemente no alcanzan las medidas de seguridad que puedan tomar sus potenciales víctimas. Se sabe que actúan en un mismo radio de cuadras, por lo que se intensificarán los patrullajes.







