Una nueva muralla separará aún más a México de EE.UU.

La decisión es vista como una maniobra de campaña, a pocos días de las elecciones. Los republicanos usan con fines electoralistas la nueva ley. Condena de la oposición, de la Iglesia y de la comunidad hispana.

LA DEFENSA. En varios sectores de la extensa frontera ya hay alambrados como el que se aprecia en la foto, tomada el año pasado. REUTER
LA DEFENSA. En varios sectores de la extensa frontera ya hay alambrados como el que se aprecia en la foto, tomada el año pasado. REUTER
27 Octubre 2006
WASHINGTON.- A menos de dos semanas de los comicios de renovación del Congreso, el presidente George W. Bush promulgó ayer la ley que autoriza la construcción de un polémico muro en la frontera con México. Los republicanos aprovecharon la ocasión para criticar a la oposición demócrata, en un intento por mantener la mayoría en el Congreso en las elecciones del 7. En cambio, los demócratas, dirigentes de las comunidades hispanas y la Iglesia Católica se mostraban consternados por la inminente construcción de la valla, que tendrá en total unos 1.130 kilómetros, lo que significa el bloqueo de una tercera parte de la frontera común.
Bush había dicho en su momento que el muro no resolvía el problema de la inmigración ilegal. Pero cambió el discurso en un momento en que necesita reactivar al electorado republicano, actualmente dividido por la guerra en Irak y en Afganistán, y por los escándalos de corrupción que involucran a varios de sus dirigentes. “Este es un paso más para frenar la oleada de inmigrantes ilegales y el ingreso de terroristas”, se congratularon el jefe de la mayoría republicana en el Senado, Bill Frist, y el presidente de la Cámara de Representantes, Dennis Hastert. “Los demócratas ignoran las exigencias de los estadounidenses y no tienen programa ni solución para garantizar la seguridad del país”, puntualizaron.

Por otros caminos
Sin embargo, las encuestas dicen que el 53% de los estadounidenses se opone al muro, mientras el 45% respalda ese proyecto aprobado a fines de septiembre por el Congreso. La Iglesia Católica lamentó la decisión de Bush. “La valla sólo alentará a la gente a recorrer caminos más peligrosos para entrar en el país”, dijo la Conferencia de Obispos.
Por su parte, los demócratas dijeron que, al firmar la ley, Bush ha admitido la derrota en su intento de imponer la reforma integral de inmigración que tanto publicitó personalmente. Además, dijeron que el muro probablemente nunca será construido, ya que no fueron asignados los fondos  para tal fin. (Reuter-DPA)



Fox se declaró indignado con su aliado regional

CANCUN.- El presidente de México, Vicente Fox, criticó duramente a Bush por haber autorizado la construcción del muro fronterizo. Fox, que por defender a su par estadounidense en la región se enemistó con varios líderes latinoamericanos, dijo que la ley del muro es algo vergonzoso, indigno de un país democrático. Asimismo, advirtió que si se trata de una medida electoral de Bush, “en el pecado llevará la penitencia, porque no se puede entender el desarrollo de Estados Unidos desde su fundación si no es por las corrientes migratorias”. También su sucesor, Felipe Calderón, que asumirá el gobierno en diciembre, consideró que Washington cometió un grave error.
La ley, que autoriza la construcción de las vallas en los Estados de California, Nuevo México, Arizona y Texas, no cuenta, sin embargo, con el presupuesto específico asignado, ya que parte del dinero, unos U$S 1.200 millones, vendrá del presupuesto aprobado recientemente para el Departamento de Seguridad Nacional.
Muchos críticos dicen que ese dinero no es suficiente. Las vallas tienen un costo estimado en más de U$S 2.000 millones. En respuesta, Bush dijo que duplicó gastos en seguridad en la frontera desde 2001; que llegó a U$S 10.400 millones este año, y que el número de agentes fronterizos llegará a 18.000 -casi el doble del actual- en 2008. El año pasado fueron detenidas 1,2 millón de personas que intentaban cruzar la frontera.

El acuerdo no llegó
La mayoría de los 12 millones de inmigrantes ilegales que viven en Estados Unidos proviene de México, cuyo gobierno, un aliado incondicional de Washington, esperaba un acuerdo para tratar la situación de los inmigrantes. Bush defendía una reforma amplia, pero no logró convencer a legisladores de su partido. Muchos republicanos se opusieron a una reforma amplia, argumentando que legalizar a los inmigrantes significaba dar amnistía a personas que violaron la ley.
Bush se reunirá el 9 de noviembre, en Washington, con el presidente electo mexicano. Calderón, que se encuentra de gira por Canadá, advirtió ayer que la ley afectará las relaciones bilaterales. (Reuter-Télam)

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