Surgen grietas en la alianza entre Irak y EEUU por la violencia

26 Octubre 2006
BAGDAD.- El primer ministro iraquí, Nuri al Maliki, presionado en forma creciente por Estados Unidos para que ayude a poner fin a la violencia endémica en Irak, dijo estar determinado a estabilizar el país en momentos en que comienzan a aparecer fisuras en su alianza con los norteamericanos.

Cinco policías iraquíes murieron y nueve fueron heridos hoy en choques con rebeldes cerca de la ciudad de Baaquba, al norte de Bagdad, mientras el ejército estadounidense deploró la muerte de cinco soldados, lo cual eleva a 96 el número de pérdidas estadounidenses en Irak desde comienzos de octubre.

Frente a la espiral de violencia, Maliki insistió en que su gobierno está determinado a reducir la influencia de las organizaciones terroristas, en alusión a los miembros del ex partido Baas de Saddam Hussein y a la red Al Qaeda, a quienes atribuyó toda la responsabilidad.

Pero también señaló claramente a Washington que su gobierno no había aceptado ningún calendario que fije las decisiones a tomar para estabilizar Irak, y que nadie podía imponerle uno, luego de que el embajador estadounidense en Irak, Zalmay Jalilzad, habló de un acuerdo iraquí sobre un calendario.

Las declaraciones de Maliki tuvieron lugar poco antes de la conferencia de prensa del presidente estadounidense, George W. Bush, en Washington, quien trazó uno de sus panoramas más sombríos de la situación de Irak hasta la fecha, e indicó que la paciencia de su país "no es ilimitada".

A menos de 15 días de las legislativas en Estados Unidos, en las cuales el Partido Republicano de Bush arriesga perder su mayoría en el Congreso, el Presidente aseguró que Estados Unidos "está ganando y ganará" la guerra en Irak, donde ataques de rebeldes y la violencia confesional han dejado decenas de muertos durante el recién finalizado mes de ayuno musulmán del Ramadán.

Hasta las fuerzas armadas estadounidenses, que tienen desplegados 144.000 hombres y mujeres en Irak y anunciaron recientemente su intención de revisar sus planes de seguridad en el país, han perdido una gran cantidad de militares.

El mes de octubre fue uno de los más mortíferos para Estados Unidos en Irak desde el comienzo de la invasión en marzo de 2003.

Desde hace dos semanas, el gobierno estadounidense multiplica los llamados al gobierno iraquí a cumplir con sus plazos para restablecer la seguridad y asumir más responsabilidad sobre la situación, lo cual ha generado crispaciones entre ambos socios. (AFP)

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