El ejército de los heridos

Secuelas de los sorpresivos cambios en el PE.

20 Septiembre 2002
Por Marcelo Aguaysol

La crisis del gabinete provincial no es un temblor. Es un terremoto político e institucional. La decisión de cambiar a unos funcionarios por otros más leales a la voluntad del gobernador Julio Miranda generará efectos internos; también exógenos a la Casa de Gobierno.
Ese hecho político no tapa la grave situación económico-financiera, en la que los estatales prenden velas para poder cobrar sus devaluados salarios. Ni qué hablar del sector privado, que ya no cree nada sobre la posibilidad de que sus depósitos en bonos sean pagados por el Estado, con moneda contante y sonante.
Miranda acrecentó el malestar interno de su gabinete. Una muestra de ello es la actitud del ministro de Salud Pública, Alejandro Sangenis, quien ayer por la mañana amenazó con renunciar al cargo, tanto por la falta de financiamiento para el sector como por la sorpresiva decisión de cambiar funcionarios. En los pasillos de la sede del PE se comentó que Sangenis no firmaría la aceptación de la renuncia del interventor del Instituto de Previsión Social, Mario Leito. A este lo reemplazaría otro técnico que ya pasó por el organismo: Rolando Cermignani. El gobernador, a su vez, le habría comunicado al ministro de Economía, Osvaldo Jaldo, que tenía otros planes para la Secretaría de Obras Públicas. Gustavo Durán, uno de los funcionarios de la primera hora, se irá del gabinete y Miranda pondrá hoy en funciones a Rodolfo Neme en ese cargo.

De enemigos políticos
Lo curioso de estos casos es que el propio mandatario no habló con los funcionarios que van a dejar sus funciones. En círculos peronistas, esa actitud fue considerada como un nuevo maltrato del número uno a personas y gestiones. Algo parecido padeció la mayoría de funcionarios que se alejó del PE en las anteriores crisis de gabinete. Muchos de ellos, peronistas y extrapartidarios, terminaron engrosando un ejército de heridos por el proceder mirandista.
En el anterior recambio, el senador José Alperovich sumó algunos ex funcionarios a su equipo electoral. Hasta Antonio Guerrero -precandidato a gobernador por el PJ- está más cerca del pensamiento del ex ministro que de las acciones de Miranda.
Las secuelas de los sorpresivos cambios en el gabinete se evidenciarán en los próximos comicios. El acuerdo de unidad entre Miranda y Olijela Rivas pende de un hilo. La diputada nacional está recorriendo la provincia (algo que el gobernador no hace muy seguido) en la búsqueda de un apoyo político. Cuando se le consulta sobre candidaturas ella dice que aún es prematuro emitir juicios de valor. No obstante, no se descarta que intente nuevamente luchar por la gobernación.
Alperovich, en tanto, no está por ahora dispuesto a sentarse a charlar con Miranda. Se va a España, pensando quién puede ser el postulante a intendente de la capital, por el frente electoral que está pergeñando. Fernando Juri, por su parte, asoma como otro de los candidatos a luchar por la gobernación en el PJ.
En menos de un mes (el 15 de octubre), los tucumanos sabrán cuál será el rumbo político, institucional, financiero y económico de la provincia. La Nación gira fondos para que la gestión mirandista no se ahogue. Pero no habrá un peso más de lo previsto. Mientras tanto, algunos funcionarios del PE están más dedicados a hacer proselitismo que a encontrar las verdaderas soluciones que Tucumán necesita con urgencia .

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