25 Octubre 2006 Seguir en 
MONTEVIDEO.- La huelga que iniciaron el lunes miles de camioneros contra la decisión del gobierno de subir el precio del gasoil llevó ayer al borde del desabastecimiento a algunos servicios. Los empresarios del transporte de carga paralizaron sus actividades en protesta por el aumento de 1,20 peso al litro de gasoil, que el gobierno utilizará para subsidiar la rebaja del boleto de colectivo urbano. El gasoil se vende ahora al público a 21,9 pesos por litro (unos U$S 0,9).
La medida patronal, que tiene el apoyo del sector agropecuario, fue acompañada durante las primeras horas del lunes por los dueños de taxis, que luego abandonaron el lock out. De todos modos, el paro por tiempo indeterminado de los transportistas es el mayor desafío que enfrenta el gobierno del presidente izquierdista Tabaré Vázquez desde que asumió en 2005, y podría llevar a un desabastecimiento.
También tuvo su impacto en el comercio la contrahuelga convocada por la central obrera PIT-CNT, que tuvo como objetivos denunciar móviles políticos del lock out de los transportistas, y apoyar a la coalición de gobierno. “La derecha intenta presionar al gobierno por los juicios que lleva adelante contra militares que violaron derechos humanos durante la dictadura”, dijo un vocero sindical. La semana pasada, el jefe del Ejército, Carlos Díaz, fue relevado de su cargo por haberse reunido con el líder del Partido Colorado, Julio María Sanguinetti, y otros referentes de esa fuerza política sin aviso previo al presidente. Según algunas fuentes, en ese encuentro se trató la situación y el futuro de los militares a partir de los juicios. Asimismo, la central sindical denunció que los transportistas intentan boicotear medidas que beneficiarán a los sectores de ingresos medios y bajos.
Gran demanda
Ayer empezó a escasear el combustible. Casi todo el interior del país está sin gas oil, y en Montevideo escasea la nafta, dijo un vocero del gremio que nuclea a los expendedores.
La situación podrá sostenerse hasta hoy o mañana, pero la demanda ha sido demasiado grande, agregó. Muchos automovilistas llenaron sus tanques en previsión de lo que pasará los próximos días.
Por su parte, la empresa estatal de refinación de combustibles de Uruguay, Ancap, que también controla la distribución, procura asegurar el abastecimiento a los servicios de emergencia, como hospitales y aeropuertos. El presidente de Ancap, Daniel Martínez, admitió que la situación es grave. (Télam-Reuter)
La medida patronal, que tiene el apoyo del sector agropecuario, fue acompañada durante las primeras horas del lunes por los dueños de taxis, que luego abandonaron el lock out. De todos modos, el paro por tiempo indeterminado de los transportistas es el mayor desafío que enfrenta el gobierno del presidente izquierdista Tabaré Vázquez desde que asumió en 2005, y podría llevar a un desabastecimiento.
También tuvo su impacto en el comercio la contrahuelga convocada por la central obrera PIT-CNT, que tuvo como objetivos denunciar móviles políticos del lock out de los transportistas, y apoyar a la coalición de gobierno. “La derecha intenta presionar al gobierno por los juicios que lleva adelante contra militares que violaron derechos humanos durante la dictadura”, dijo un vocero sindical. La semana pasada, el jefe del Ejército, Carlos Díaz, fue relevado de su cargo por haberse reunido con el líder del Partido Colorado, Julio María Sanguinetti, y otros referentes de esa fuerza política sin aviso previo al presidente. Según algunas fuentes, en ese encuentro se trató la situación y el futuro de los militares a partir de los juicios. Asimismo, la central sindical denunció que los transportistas intentan boicotear medidas que beneficiarán a los sectores de ingresos medios y bajos.
Gran demanda
Ayer empezó a escasear el combustible. Casi todo el interior del país está sin gas oil, y en Montevideo escasea la nafta, dijo un vocero del gremio que nuclea a los expendedores.
La situación podrá sostenerse hasta hoy o mañana, pero la demanda ha sido demasiado grande, agregó. Muchos automovilistas llenaron sus tanques en previsión de lo que pasará los próximos días.
Por su parte, la empresa estatal de refinación de combustibles de Uruguay, Ancap, que también controla la distribución, procura asegurar el abastecimiento a los servicios de emergencia, como hospitales y aeropuertos. El presidente de Ancap, Daniel Martínez, admitió que la situación es grave. (Télam-Reuter)







